Ciudad Lineal

Más que un concepto urbanístico, un estilo de vida

VIII Jornadas de Arquitectura y Urbanismo 2020

Instituto de Estudios Ceutíes (IEC).
Proyectos Arquitectónicos y Patrimonio
Instituto Cervantes de Tetuán

La Ciudad Lineal de Arturo Soria como sistema de urbanización. El proyecto Ceuta – Tetuán

25 noviembre 2023 | El Proyecto, Investigación, La Revista | 1 Comentario

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Artículo de:

Dr. Arq. Miguel Ángel Maure Rubio

Miguel Ángel Maure Rubio es Profesor titular acreditado a Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la U.P.M. especializado en Urbanismo y Edificación, es autor del libro La Ciudad Lineal de Arturo Soria (COAM 1991). Ha impartido clases y conferencias en congresos nacionales e internacionales en torno a la Ciudad Lineal como trazado y modelo de ciudad.

En este texto, y tomando como referencia las propuestas para Ceuta-Tetuán, se articula el proceso evolutivo de la ciudad lineal a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, de la mano de la nueva ciencia urbana.

Recogemos las tres diferentes exposiciones por escrito, que se hicieron de una ciudad lineal de más de 40 km, con la que se pretendía unir dos importantes poblaciones como eran ya entonces Ceuta y Tetuán.

Las propuestas no pasaron de su publicación en dos revistas especializadas: “La Ciudad Lineal” y la “Revista Hispano Africana”. Muy brevemente explicaré que revistas son estas, puesto que son el medio de difusión del proyecto que vamos a ver.

La revista “La Ciudad Lineal” —en la que se publican las dos primeras propuestas—, es la revista de la Compañía Madrileña de Urbanización (en adelante C.M.U.), formada en 1894 y dirigida por Arturo Soria, para hacer realidad la ciudad lineal de Madrid.

Esta revista aparece en la segunda quincena de mayo del año 1897, con una publicación inicialmente quincenal y con una tirada que osciló entre 4.000 a 10.000 ejemplares en algunos números. Se distribuía en casinos, círculos y centros de gran concurrencia de Madrid y de provincias. Su tirada se realizaba en la imprenta de la propia C.M.U.

La revista, que en principio pretende ser un medio para difundir las noticias de la 1ª barriada madrileña, pasa a ser con el tiempo una revista dedicada a la nueva ciencia urbana, incluyendo diversas secciones relacionadas con la planificación de la urbe y la vivienda, y es por ello la primera revista del mundo que se publica en este área, algo que reconocen historiadores no necesariamente españoles, como es George Collins (1917-1993) catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva York) (fig.1).

Fig 1.
Primeras publicaciones dedicadas al «urbanismo» por orden de aparición.
Fuente: George Collings, 1980

Fig.1
Primer número de la revista: La Ciudad Lineal, C.M.U.
Segunda quincena de mayo, 1897.

Fig 1.
Revista de higine, agricultura, ingeniería  y urbanización.
1902.

Por lo tanto “La Ciudad Lineal” recogería mediante distintos artículos, muchos de los problemas que afectaban a la ciudad de principios de siglo, aportando opiniones y posibles soluciones.

La C.M.U. estaba muy interesada en difundir las teorías del trazado lineal, y siempre procuró que alguno de sus miembros estuviera presente en congresos y exposiciones en España, y fuera de nuestras fronteras, mostrando este nuevo modelo de ciudad en el debate internacional de la expansión de la ciudad. La participación de la C.M.U. en estos certámenes quedará recogida en esta Revista, y de ellas daremos cuenta más adelante.

He considerado interesante exponer brevemente la importancia de la revista La Ciudad Lineal porque es en ella precisamente donde encontraremos los textos que nos describen dos de las tres propuestas de este modelo de ciudad entre Ceuta y Tetuán (fig.2).

Fig 2.
Asociación Internacional de Ciudades Lineales
Revista «La Ciudad Lineal«, 1931

Fig 2.
CMU Participación en congresos y exposiciones:
Santiago de Chile 1908, Gante 1913, Lyon 1914, Toulouse 1915, Bruxelles 1919, Göteborg 1923, Viena 1926, Berlín 1931.

Fig 2.
La Ciudad Lineal que exhibe la C.M.U. en la Exposición de Lyon de 1914
Revista «La Ciudad Lineal«, 1914

Y la tercera y última de las propuestas de ciudad lineal entre Ceuta y Tetuán, se publica en la “Revista Hispano Africana”, una publicación mensual editada por “la Liga Africanista Española”, asociación constituida el 10 de enero de 1913 a los pocos meses de quedar establecido el Protectorado español de Marruecos. Su objeto era influir en los poderes públicos y en la opinión general sobre los intereses coloniales españoles en África, tratando de ilustrar al lector constantemente sobre los distintos aspectos de la acción protectora y colonizadora de España en Marruecos.

La difusión tuvo tres etapas, la primera entre 1913 y 1917 se corresponde con la publicación de la revista “África española”, la segunda a partir de abril de 1918 con el “Boletín de la Liga Africanista Española” y la tercera — desde enero de 1922 hasta el 30 de noviembre de 1931—mediante la “Revista Hispano Africana”. Y es en esta última, donde se publica, como veremos, la tercera propuesta de ciudad lineal entre Ceuta y Tetuán (fig.3).

Fig 3.
La Liga Africanista Española, se constituye el 10 de enero de 1913 en el madrileño Palacio del Senado, a los pocos meses de quedar establecido el Protectorado Español en Marruecos.
Entre 1913 y 1917 publica como «organo oficial» la revista «Africa Española» y a partir de abril de 1918 el «Boletín de la Liga Africanista Española»,  que es sustituída por la «Revista Hispano Africana» a partir de enero de 1922 hasta el 30 de noviembre de 1931.

Siendo estos los medios en los que se difunde, veamos brevemente las tres diferentes propuestas del proyecto no realizado entre Ceuta y Tetuán.

La primera es del 28 de febrero de 1913. El proyecto es formulado por Arturo Soria como una Carta abierta al presidente de gobierno, entonces Álvaro de Figueroa (Conde de Romanones), solo tres meses después del convenio que puso en marcha el Protectorado español en Marruecos, firmado entre Francia y España el 27 de noviembre de 1912.

Está primera propuesta de ciudad lineal con carácter militar, se anticipa a la aprobación del proyecto de ferrocarril que uniría Ceuta con Tetuán años más tarde y por lo tanto al inicio de las obras, pero quizás Arturo Soria conociendo la intención de realizar este ferrocarril, cuyo estudio es de enero del año, 1912, viera en ello una oportunidad para vincular el trazado de la Ciudad Lineal a sus vías, aunque en ningún momento hace referencia ello (fig.4).

Fig 4.

Fig 5.

La segunda propuesta es ya de 1923; han pasado por lo tanto 10 años desde la realizada por Arturo Soria que había ya fallecido tres años antes( 6-XI-1920).

La escribe, también en la Revista La Ciudad Lineal, Hilarión González del Castillo, abogado y cónsul (Nagasaki Shanghai Hong Kong, Florida), pero sobre todo, consejero, accionista, y representante infatigable de la C.M.U.

Como veremos es precisamente González del Castillo quien se ocupó de la difusión y de la presentación del modelo de ciudad más allá del territorio nacional, en exposiciones y congresos, antes y después del fallecimiento de Arturo Soria.

La descripción de la ciudad lineal aparece bajo el titular “El protectorado de Marruecos” en dos artículos con fecha 10 de diciembre de 1921 y 10 de enero de 1922, cinco meses después del desastre de Annual en la guerra del Rif, que tiene lugar entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921. Aunque no era la mejor ocasión para su difusión, puesto que las preocupaciones eran otras, González del Castillo, como hiciera Arturo Soria, no olvida en su proyecto recoger el espíritu defensivo militar necesario en aquel momento. Su idea ya aparece vinculada al ferrocarril Ceuta-Tetuán inaugurado el 17 de marzo de 1918 (fig.5).

Y la última propuesta —la tercera— la realizará también González del Castillo en la revista mensual “Hispano Africana” y en época de Primo de Rivera.

Los artículos bajo el Titular “Colonización de Marruecos” se inician en diciembre de 1928 y terminan en noviembre de 1929, otros dos artículos se añaden en 1931 con la República.

Por lo tanto a través de 13 artículos, González del Castillo da forma a un actualizado modelo de ciudad lineal para el enlace Ceuta-Tetuán que siguiendo las ideas de Arturo Soria, recogerá la experiencia acumulada de muchos años en la defensa del trazado, así como también los avances de la ciencia urbana como veremos (fig.6).

Fig 6.

«… creemos en el progreso indefinido, sin límites, ni término, ni fin; creemos en la aparición de cosas nuevas más perfectamente contenidas en las cosas menos perfectas que conocemos… »

Arturo Soria

Para entender la evolución del modelo lineal, tomando como referencia los cambios introducidos en estas tres propuestas de ciudad entre Ceuta-Tetuán, retomaremos algo de la historia que dio origen a la ciudad lineal, y empezaremos por hacer un breve resumen de la vida de su inventor.

Arturo Soria (Madrid, 15.XII.1844 – 6.XI.1920) nace en Madrid en el seno de una modesta familia en 1844. Fue un hombre progresista y liberal de ideas republicanas, un hombre polifacético y emprendedor que tan pronto lo vemos en la vida política activa, como dirigiendo una Compañía de tranvías, o escribiendo en el periódico acerca de los problemas de Madrid, que es finalmente lo que más le va a interesar.

Sus investigaciones demuestran su decidido interés por la ciencia, un interés que se manifiesta no solo en su gran obra la Ciudad Lineal, sino también en los libros que escribe, como “El origen poliédrico de las especies” que publica en 1894, o el “Progreso indefinido” de 1898, en el que podemos leer: “Creemos en el progreso indefinido, sin límites, ni termino, ni fin; creemos en la aparición de cosas nuevas más perfectas potencialmente contenidas en las cosas menos perfectas que conocemos” (fig.7).

Estos escritos, sin duda, reflejan el interés por los nuevos descubrimientos científicos y muy particularmente recogen la influencia del matemático Cauchy (1789-1857), y de Darwin (1809 1882).

Primera lámina del Origen Poliédrico de las Especies

Fig 7.
Influencia del matemático Cauchy y de Darwin
Del libro «El origen poliédrico de las especies», 1984

Por lo tanto, Arturo Soria se sitúa entre quienes se sienten atraídos por los nuevos descubrimientos científicos, y entre quienes imaginan un horizonte de bienestar mirando hacia el futuro; para él los nuevos inventos nos llevarían a un nuevo estado de bienestar, la ciencia sería el recurso que facilitaría este proceso.

Y este pensamiento se hizo evidente en su propuesta de ciudad; porque es precisamente “La ciudad” el centro de las miradas de varias generaciones que vieron cómo mientras la ciencia se afirmaba como herramienta para construir el porvenir, la vida en la ciudad ofrecía unas dramáticas imágenes como consecuencia, sobre todo, del rápido crecimiento urbano.

No es de extrañar que muchos pensadores europeos afirmaran que la industrialización había roto la unidad de la ciudad medieval y miraran con nostalgia el pasado. La industrialización, sostiene el sociólogo, escritor y crítico de arte John Ruskin (1819-1900), no crea sino fealdad y miseria, como se advierte en los barrios obreros de Londres y de otras muchas ciudades.

En mayo de 1881 tiene lugar el Primer Congreso nacional de Arquitectos, y a él se llevará a debate la conveniencia o no de crear barrios específicos para los obreros. Se debatía entre alojar a las clases trabajadoras en las buhardillas, incluso en el ensanche que desde 1860 estaba en construcción, o en crear barrios específicos para ello.

Se trataba de solucionar los problemas del alojamiento de la clase trabajadora que emigraba a la ciudad buscando trabajo ante el inevitable paro estacional de los agricultores. Como consecuencia de ello, en Madrid, como en gran parte de Europa, diversas iniciativas benéficas y cooperativas se habían puesto en marcha con diferentes resultados.

Desde 1850 Madrid, en el centro de la red de ferrocarriles, era el objetivo de la mano de obra inmigrante. En 1868 se derriba la cerca de Felipe IV que rodeó la ciudad desde 1625 y se inicia el ensanche del ingeniero y arquitecto Carlos María de Castro (1810-1893), que además de avanzar con lentitud, era incapaz de albergar a los obreros en los barrios asignados para ellos al ser muy costosa la vivienda para la mayoría de los trabajadores.

En 1881 la población alcanzó los 400.000 habitantes, por lo que en ausencia de una expansión planeada más allá del ensanche, el alojamiento se materializaba en la formación de arrabales cada vez más alejados.

Estas barriadas caóticas que impedían el deseable crecimiento de la urbe, se extendían a lo largo de los recorridos de los tranvías, prolongando la ciudad sin infraestructura ni urbanización hacia otros términos municipales, fuera del control de la Villa (fig.8).

Primera lámina del Origen Poliédrico de las Especies

Fig 8.
El ensanche en contrucción en 1860
El plano de Carlos María de Castro para la extensión de Madrid. Ejecutado por Real orden el 8 de abril de 1857.
Madrid, 1859.

Primera lámina del Origen Poliédrico de las Especies

Fig 8.
Formación de suburbios.
Los suburbios se extendían a lo largo de las vías del tranvía.
Madrid -Vallecas, 1879.
Plano de Madrid y pueblos de alrededor. Facundo Cañada, 1900.

Fig 9.
Los barrios obreros. Grupo de viviendas.
Del libro «Las construcciones económicas» M.Belmás, 1881.

Arturo Soria daba a conocer su opinión al afirmar que tanto las tentativas aisladas en la construcción de viviendas en la periferia de la ciudad, como las concesiones de tranvías…, eran actuaciones valiosas en sí mismas, pero estaban a falta de un trabajo de enlace y organización entre si, y por ello contribuían al caos y a la formación de arrabales.

Insistía en que: “planificar la ciudad era un paso previo a su construcción; la necesidad de un arquitecto o un técnico para ello era indispensable y de mayor importancia que en la edificación pues su fin era más amplio y complejo” (Soria, 1883).

El arquitecto Mariano Belmás, quien luego fuera miembro fundador de la C.M.U., la empresa que realizará la Ciudad Lineal, defendía los barrios obreros como grupos de casas económicas esparcidos por la población donde fueran necesarios.

Mientras, la clase trabajadora más pudiente, se alojaba en los últimos pisos de las viviendas del centro de la ciudad. Esta tendencia se interrumpió con la aparición de un invento que desde 1878 transformaría poco a poco la estratificación social y vertical de las viviendas por pisos (fig.9).

Este invento fue el ascensor hidráulico. Los 150.000 metros cúbicos diarios que ya llegaban a Madrid a través del Canal de Isabel II, impulsarían el motor de estos ascensores en más de 220 viviendas.

A partir de entonces y con la inmediata electrificación del ascensor, quienes vivían en las buhardillas, son desplazados a salir fuera del perímetro del Ensanche, empujados por quiénes preferían habitar en los pisos más altos buscando más luz y ventilación (fig.10).

Fig 10.
Izquierda: 1981, primeros ascensores hidráulicos.
Derecha: 1852, Le tableau de París. E. Texier.

LA PROPUESTA DE CIUDAD LINEAL

En 1860 Carlos Mª de Castro en el anteproyecto del ensanche de Madrid, propone su división en barrios con diferentes tipologías de viviendas para alojar a las distintas clases sociales. Incluía la localización de las viviendas ligadas a la industria o a la agricultura y la de los nuevos equipamientos. Su propuesta se cimentó tras el análisis de las diferentes agrupaciones con identidad propia, que crecían espontáneamente al otro lado del recinto amurallado. Con ello, nuestro ingeniero y arquitecto dio los primeros pasos en la evolución del zoning, una herramienta del planeamiento que veremos incluir progresivamente en las propuestas de González del Castillo, y que su estudio y desarrollo alcanza nuestros días.

Arturo Soria, que no era partidario del alojamiento de la clase trabajadora en las buhardillas, así como tampoco de la creación de barrios específicos para ello, no veía en la zonificación social del ensanche la respuesta adecuada. Por ello decide divulgar sus ideas acerca de los problemas de la vida urbana y de su posible solución. Lo hizo a través del periódico “El Progreso” mediante 56 artículos que aparecieron bajo el título “Cosas de Madrid” entre los años 1882 y 1883 (fig.11).

Fig 11.
Tren-Tranvía de circunvalación. Imagen de una estación.
Folleto: Tren-Tranvía de circunvalación. 1892

Estos artículos lo sitúan como continuador de la labor de Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), primer cronista mayor y oficial de la villa de Madrid, y de Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880). En su escrito del 14 de mayo de 1882 bajo el título “In pectore” señalaba: “Mi afición al estudio de los problemas de la vida urbana, y el desamparo en que se halla la obra de transformación del Madrid antiguo y presente desde el fallecimiento de Mesonero Romanos y de Fernández de los Ríos, mueven mi ánimo a expresar mi humilde opinión acerca de los asuntos municipales…”.  Soria, desde este diario, criticaría con dureza las actuaciones municipales, fundamentalmente en materia de higiene y en general en lo relativo a la evolución urbana de su ciudad.

La Villa de Madrid se regía por las Ordenanzas Municipales del año 1847 propuestas por Mesonero Romanos, y con ellas se promueve la Reforma Interior empleando como instrumento principal: la alineación.

Arturo Soria discrepaba de la Reforma Interior, y fue en el periódico “El Progreso” donde como alternativa a la reforma de la ciudad antigua propone la creación de una ciudad nueva que llamaría ciudad lineal y que describiría a través de varios artículos.  

Estaría basada en la línea recta, pues “Del problema de la locomoción se derivan todas las demás de la urbanización” y añadía, la ciudad “«se inclinará cada vez más a la forma lineal en la que adquiere una importancia extraordinaria la circunstancia de que tranvías y ferrocarriles sean una misma cosa”“allí donde veáis líneas tortuosas, callejones sin salida, calles estrechas, asegurar que es la imagen de una ciudad envejecida, pobre, refractaria al progreso”. (Soria, 1882)

La ciudad de Soria nace con una infraestructura a escala territorial y con una clara unidad en el diseño, al disponer “una sola calle de 50m de anchura, de longitud ilimitada con extremos que podían ser cualquier ciudad (Cádiz y San Petersburgo, o Pekín y Bruselas), en cuyo eje se ubicaría la infraestructura y el conjunto de servicios. Por él discurrirían ferrocarriles y tranvías, cañerías para el agua, el gas y la electricidad, estanques, jardines y, de trecho en trecho, pequeños edificios para los diferentes servicios municipales (incendios, limpieza, sanidad, seguridad y otros): “La ciudad lineal triangularía el territorio”. Y añadía “…el ferrocarril-tranvía para el transporte rápido de personas y cosas, el telégrafo y el teléfono que suprimirían las distancias en la comunicación del pensamiento y de la palabra.” (Soria, 1882).

“…del problema de la locomoción se derivan todos los demás de la urbanización”.
Arturo Soria.

Fig 11.
Tranvía de la Ciudad Lineal.
Preparativos para la tracción eléctrica, Mayo 1908.

“…La ciudad lineal triangulará el territorio”
Arturo Soria.

Fig 11.
Plano explicativo.

“La forma de las ciudades… es menester que cada familia tenga su hogar completamente separado de los demás…” 
Arturo Soria.

Fig 11.
Modelo de distribución de una parcela que sigue las normas de construcción establecidas por la CMU.
Revista «La Ciudad Lineal», 1899.

Arturo Soria ponía de manifiesto que la distancia entre dos puntos no dependía de la separación física sino de los medios de comunicación entre ellos. Su visión de un territorio triangulado con ciudades lineales, donde el pensamiento y la palabra pueden transmitirse al instante, anticipa las nuevas relaciones de espacio, tiempo, información y territorio, que llegan hasta nuestros días con especial intensidad.

Su propuesta vinculaba la morfología de la ciudad con la solución del alojamiento como problema social, orientación en la que se dirigirán otras iniciativas posteriores. La raíz está en la forma de las ciudades. …es menester que cada familia tenga su hogar completamente separado de los demás; un pedazo de terreno, por pequeño que sea, exclusivamente suyo, su parte de sol y de aire.  Vivan juntos el palacio del poderoso… y la cabaña del pobre….pero no vivan superpuestos. Ni sótano, ni buhardilla, ni aglomeración de miserias que en las modernas construcciones benéficas se juntan y procrean nuevas miserias. “Mientras esto no suceda no habrá paz en el mundo…” (Soria, 1883). 

Arturo Soria y con posterioridad Ebenezer Howard (1850-1928) entendían que en la ciudad actual cualquier intervención no solucionaría los problemas que ya arrastraba. Por tanto ambos se desligaran de reformas, ensanches y otras propuestas de intervención y deciden idear una ciudad “con autonomía”, una ciudad dedicada “al bien de todos” más allá de la actual.

 

LA CIUDAD PROYECTADA

Arturo Soria, para poner en práctica sus ideas, el mismo año que publica sus teorías sobre la ciudad lineal (1882), solicita y obtiene la concesión de un ferrocarril de circunvalación de 50 Km. que uniendo los pueblos de los alrededores de Madrid conectaba con la ciudad en un punto en el paseo del Prado a determinar por el Ministerio de Fomento.

Su trazado pensado como soporte de su ciudad, se situaba más allá de los terrenos recomprados con fines especulativos entre el ensanche de Castro, en aquel momento en construcción, y el límite del término municipal que detallará Pedro Núñez Granés (1859-1944) en 1900.

Este ferrocarril que solo se haría realidad en los 5 km de la primera barriada como veremos, pretendía ser el soporte de una ciudad autónoma en el futuro, recorriendo el centro de una calle de 40m de anchura con varias filas de árboles y transportando viajeros durante el día y mercancías por la noche. Su ancho de vía le permitiría enlazar con las vías radiales existentes (fig.12).

 

La Ciudad Lineal se proyecta más allá de los terrenos adquiridos con fines especulativos que rodean la Villa de Madrid.

Fig 12.
Plano explicativo: Situación del Tren-Tranvía de circunvalación en relación con Madrid y el ensanche en construcción (en naranja)
(Plano Castro, 1860).

Fig 12.
Plano explicativo: Situación del Tren Tranvia de circunvalación en relación con Madrid, el ensanche en construcción (en naranja) y el término municipal (gris)
(Núñez Granés, 1910).

Pese a estar aprobado el ferrocarril, nunca lo estuvo el punto de conexión en la Villa, imprescindible para enlazar la vieja con la nueva ciudad; el Ayuntamiento negaba sistemáticamente la autorización del punto de encuentro (fig.13).

La C.M.U. vio la posibilidad de hacer subterráneo parte del recorrido y presentó otro proyecto en 1898 redactado por el Ingeniero de caminos Manuel Becerra Fernández (1867-1940), en el que se unía el anillo exterior con Madrid a través de un ferrocarril subterráneo metropolitano, que alcanzaría la Puerta del Sol recorriendo la calle Alcalá hasta la Plaza de Cibeles, desde allí bajo Recoletos hasta La plaza de Colón y bajo la calle de Goya hasta las inmediaciones de la plaza de toros de entonces, hoy plaza de Salvador Dalí (fig.14).

Este proyecto pese a ser modificado en 1903 para adaptarse a las exigencias del Ayuntamiento, tampoco obtuvo permiso municipal, ni tampoco el presentado con tracción eléctrica en 1913, que completaba el trazado con otras tres líneas más.

Enlace del Tren-Tranvía de circunvalación con Madrid. 1892.

Pese a estar aprobado el ferrocarril, no lo estuvo nunca el punto de conexión exacto con la Villa, imprescindible para enlazar la nueva con la vieja ciudad, el Ayuntamiento negaba sistemáticamente la autorización del punto de encuentro.

Fig 13
Plano explicativo

▬▬  Subterráneo bajo los jardines del retiro

▬▬  Al exterior

Plano detallado

Fig 14
Plano explicativo

Proyecto de Ferrocarril subterráneo.
Ingeniero de caminos: Manuel Becerra y Fernández, 1898.

▬▬  Subterráneo bajo la ciudad

▬▬  Al exterior

Plano detallado

En 1905 Arturo Soria escribía al Alcalde de Madrid: “Concebí este propósito y empecé a realizarlo cuando no había en el mundo más que el primer ferrocarril subterráneo en Londres; mientras se tramita se han concedido seis ferrocarriles subterráneos en las principales capitales y las trazas que lleva el asunto son de que otros sujetos más influyentes que yo se aprovechen de mis ideas, de mi trabajo y de los gastos hechos, triunfando en la desleal competencia de la política.” (Soria, 1905: 3)

El proyecto subterráneo de Manuel Becerra, se anticipaba 19 años al primer metropolitano de Madrid; el de Alfonso XIII, inaugurado en el año 1917.

La interminable demora en la concesión de la licencia del ferrocarril subterráneo, obligó a la C.M.U. a establecer las conexiones de la primera barriada mediante tranvías que conectaron, primero el extremo sur en 1899 —punto de inicio de la barriada—con el llamado tranvía del este de Madrid, y más tarde por el norte, en 1898-99, al comprar la concesión del ya existente tranvía de Cuatro Caminos a Tetuán y prolongar las vías hasta los pueblos de Chamartín y Fuencarral.

Al terminar el tramo por la calle principal, el circuito se cierra con tracción de vapor en 1905 y eléctrica en 1909; y fue entonces cuando se apreció el máximo apogeo en la construcción de viviendas en la Ciudad Lineal (fig.15).

Los interminables proyectos del Metro obligaron a Arturo Soria a establecer las conexiones de la primera barriada mediante tranvías que conectaron en sus extremos.

Fig 15.
Publicidad del circuito proyectado para conectar la ciudad lineal con Madrid en sus extremos norte y sur.
Revista «La Ciuada Lineal», abril 1900.

Fig 15.
Tranvía por el eje de La Ciudad Lineal 1909.
Tracción eléctrica.

Fig 15.
Plano con las lineas de tranvias y los enlaces con la primera barriada.

▬▬  Tranvía de Madrid
▬▬  Tranvía del Este
▬▬  Tranvía de la C.M.U. de Arturo Soria

Arturo Soria tuvo que formar una empresa:
la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.).

Arturo Soria para poder realizar las propuestas de ferrocarril subterráneo, los trazados de los tranvías descritos y desarrollar la ciudad vinculada a ellos, necesitó formar una empresa –que ya hemos nombrado—, la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), de la que sería su director. Para captar socios, pública un primer folleto del Ferrocarril-Tranvía de circunvalación en 1892, el mismo año de su concesión, en el que presenta la ciudad lineal asociada a dicho ferrocarril.

Arturo Soria señalaba “En aquellas partes de la línea en que sea posible hacerlo, la Compañía de Ferrocarril establecerá por si o protegerá la formación de las barriadas o trozos de Ciudad Lineal…”, explicando cómo variaría el precio del suelo en la ciudad lineal: La diferencia esencial entre la ciudad nueva y las actuales consiste en que el precio de los terrenos varía de distinto modo. En las monstruosas ciudades modernas,…el precio más alto está en el punto céntrico,.. y desciende paulatinamente, siguiendo círculos concéntricos, hasta las tierras de labor sin vestigio alguno de urbanización. (Soria, 1892: 9-10).

En la ciudad lineal, el precio más alto no estará en un solo punto, sino en una línea de extensión indefinida y, por tanto, niveladora de los precios, y éstos disminuirán rápidamente a medida que se separen de los carriles a lo largo de las calles transversales, o sea, en vez de círculos concéntricos, por líneas paralelas a la vía férrea, que es la columna vertebral del nuevo organismo (fig.16).

«En las monstruosas ciudades modernas, …,el precio más alto está en el punto céntrico, …y desciende paulatinamente, siguiendo círculos concéntricos, hasta las tierras de labor…»
Arturo Soria.

Fig 16

«…En aquellas partes de la línea en que sea posible hacerlo, la compañía de Ferrocarril establecerá por si o protegerá la formación de las barriadas o trozos de Ciudad Lineal…»
Arturo Soria.

Fig 16

«…En la ciudad lineal,… el precio más alto no estará en un solo punto, sino en una línea de extensión indefinida y, por tanto, niveladora de los precios…»
Arturo Soria.

Fig 16

Fig 17

En la ciudad lineal, merced a esta brusca transición de precios de los terrenos, ricos y pobres vivirán juntos. “No se quitarán unos a otros, como en las grandes, ciudades, la luz, el sol y el aire, y, por consiguiente, la salud y la vida. No se envenenarán mutuamente con toda suerte de contagios. Todos gozarán su parte de tierra y de sol; ricos y pobres pueden y deben vivir cerca unos de otros sin confundirse y sin que sufra, menoscabo la dignidad del ciudadano, que se afirma y robustece cuanto más aislado, independiente y libre es su hogar.” (Soria, 1892: 11).

El diseño lineal permitiría alojar a todas las clases sociales en cada manzana del trazado, pretendiendo hacer propietario de su vivienda al pobre y al rico. El precio del suelo estaría equilibrado por el eje de transporte y solo variaría en función de la pequeña distancia que hubiera entre las parcelas y las vías del tranvía.  Se trataba de acercar el campo a la ciudad, proporcionar mejores condiciones higiénicas, y evitar tanto el hacinamiento en el interior de la urbe, como la formación de suburbios entorno a las vías de los tranvías.

Un segundo folleto aparece en 1894 describiendo el trazado sobre la base real del ferrocarril de circunvalación.

La calle principal de 40m de ancho, tras varias propuestas en las que variaba el reparto entre peatones y medios de locomoción, acabó teniendo una distribución parecida a la que vemos en la sección. Tendría doble vía férrea y paralelamente a los carriles se abrirían dos zanjas que contendrían los tubos y cables necesarios para electricidad, telecomunicaciones, y agua, como recoge esta sección.

Pero la más conocida por su dibujo y tipografía es la de 1903, que es en la que se basa la representación realizada en este texto para la sección de la Ciudad Lineal Ceuta-Tetuán, descrita por Arturo Soria en la revista La Ciudad Lineal, y que veremos más adelante (fig.17).

La C.M.U. adquiere las tierras de calles y manzanas, para establecer las infraestructuras y las viviendas. La industria y el equipamiento se deberían localizar dentro de las manzanas establecidas, y no fuera de ellas. En su propuesta de Madrid, no se asocian campos de cultivo o áreas destinadas a la ganadería o a la industria, como en otras propuestas posteriores entre las que figura el trazado entre Ceuta y Tetuán (fig.18).

La Compañía de acuerdo con las ideas de Soria y pese a actuar desde la iniciativa privada, estableció unas normas edilicias precisas y de obligado cumplimiento, que serían supervisadas por sus propios técnicos, tanto en la etapa de proyecto, como en la de su construcción, entre las que destacamos las siguientes:

  • Que la superficie mínima de un lote o parcela no podía ser inferior a 400 m², que correspondía a la parcela de 20 por 20 m.
  • Que la superficie construida no excedería de la quinta parte de la total del lote, advirtiendo que en las parcelas con fachada a la calle principal los edificios estarán a 5 m cuando menos de la línea de la fachada.
  • -Que la altura máxima de los edificios destinada a vivienda no sería superior a los 15 m.

El descenso a la escala arquitectónica, controlado por la normativa citada, se dejó a los futuros propietarios de acuerdo a sus gustos y posibilidades económicas. No obstante la C.M.U. publicaba en la revista de la Ciudad Lineal, los modelos y precios de muy diversos tipos de viviendas ideados por sus arquitectos, además de otros modelos recogidos en revistas extranjeras. (fig.19)

La Ciudad Lineal que Arturo Soria formuló en el periódico “El Progreso” alcanzaba el suelo nacional e internacional, pues era la propuesta de una nueva ciudad, una ciudad alternativa capaz de extenderse triangulando el territorio. El proyecto para Madrid, abría las puertas de la planificación regional, al situar el trazado en varios términos municipales.

Fig 18

CMU :Se establece una normativa de construcción, lo que hoy llamaríamos ordenanzas de la ciudad lineal.
La CMU supervisaba todos los proyectos que se fueran a construir en el trazado, para que cumplieran dicha normativa…

Fig 19.
La Ciudad Lineal. Vista de la calle principal desde las ventanas de la oficina de la compañía C.M.U. 1908.

Fig 19.
Modelo de división de la parcela siguiendo la normativa.
Revista La Ciudad Lineal, 1899.

LA CIUDAD LINEAL COMO CIUDAD COLONIZADORA EN 1903 y 1911

La ciudad lineal Ceuta-Tetuán se plantea en 1913 como una ciudad colonizadora en el Protectorado español, pero con anterioridad, este modelo de ciudad ya se ofrecía al Gobierno como posible solución para potenciar la agricultura y evitar la pobreza en la Península.

Arturo Soria publica en 1903 en la Revista “La Ciudad Lineal”, un artículo con la denominación “El Reparto de tierras”, en el que describe la formación de la ciudad lineal colonizadora, y plantea cómo llevar adelante la expropiación de las tierras por las que discurre. “Se declararía de utilidad pública el reparto de tierras no cercadas, de labor o eriales, en que no haya arbolado, a las familias pobres de España, mediante indemnización de las fincas forzosamente expropiadas”. Se apoyaba en la Real Orden que formula en 1903 Rafael Gasset (1866-1900), entonces ministro de agricultura, en la que hacía referencia a la necesidad de emprender obras hidráulicas y caminos vecinales. Arturo Soria propone para completar y perfeccionar dicho proyecto, incluir en la propuesta de Gasset, su modelo de ciudad.

La Ciudad Lineal tendría como eje el camino o vía que ya existiera, o una línea paralela y próxima a él, enlazando “…cada pueblo de la provincia con cada uno de los más próximos, principiando por la capital, de las mismas dimensiones respecto al ancho y disposición de calles que las de la «Ciudad Lineal» de Madrid, variando como convenga en cada caso la magnitud de cada manzana y su distribución interior en lotes.”

Su propuesta parcelaba las tierras, tanto para la vivienda, como para los cultivos, repoblando linealmente y ofreciendo una solución al problema de la agricultura y su derivada social. “Las tierras repartibles serán las comprendidas en cada ciudad lineal y en una faja de 1.500 metros de ancho a cada lado de la misma y en toda la longitud… Cada pobre y familia tendría derecho a un lote de 400m² para la vivienda que el mismo construiría y otros 9 lotes en tierras para el cultivo, asociándose o no con los demás vecinos”.

Su formulación la presentaba como un ensayo a realizar durante tres años en tierras andaluzas; Arturo Soria precisa además los términos en los que se debería realizar la expropiación. Se tendrían en cuenta los derechos y deberes de las familias y antiguos propietarios, entre sí, y con el municipio. Un procedimiento, sujeto a pagos durante 50 años que finalizaba con el pleno dominio de la tierra por el “pobre” o sus herederos. (Soria, 1903: 1).

Ocho años después y ante el proyecto -no aprobado- de junio de 1911 (Canalejas), para reformar la Ley de Colonización interior de 1907 propuesta por Augusto González Besada (1865-1919), González del Castillo, presenta como consejero de la C.M.U., un Informe ante la comisión parlamentaria “…abogando por la incorporación a las leyes de las ideas y de los procedimientos del ensayo de Ciudad Lineal que estamos realizando”. Se pretendía que el Estado favoreciera la creación de ciudades lineales dándoles oficialmente carácter de obra pública.

En este informe, escrito en septiembre de 1911, que se publica en la revista La Ciudad Lineal entre 29 de febrero y el 20 julio de 1912, González del Castillo, basándose en la propuesta anterior de Soria, traza de nuevo una ciudad que se extiende por la región llevando líneas férreas, caminos vecinales agua, luz, etc., para crear un organismo social completo. “La colonización interior no debe limitarse a repartir tierras pobres entre pobres obreros, sino que debe llevar a los campos desamparados todos los elementos de progreso capaces de transformar y mejorar la vida”. (González, 1912c: 153)

A la faja de terreno con vía férrea, calles, manzanas, y viviendas, tantas veces difundida, Del Castillo añade una amplia zona de 500 a 1000m de anchura a ambos lados de su eje, incorporando en ella desde los cotos acasarados a los cortijos andaluces, según las distintas regiones del variado paisaje agrícola. Como novedad, se incluye “la plaza” en el viario de la ciudad lineal “… en la intersección de unas calles con otras, debe haber anchas y artísticas plazas o caprichosas plazoletas que rompan la monotonía, la antiestética uniformidad de las barriadas formadas por calles que se cortan en ángulo recto a igual distancia siempre y que semejan tableros de ajedrez” (González, 1912: 64)

Por otra parte, al paisaje ya contemplado en el escrito anterior, González del Castillo añadirá la presencia de los “…establecimientos industriales de todas clases, con fábricas grandes, con talleres amplios…”. La agricultura, la ganadería y la industria (directamente relacionada con ella) se unían a los “…talleres, las fábricas y los grandes centros productores de artículos manufacturados” con la posibilidad de situar en su proximidad “barriadas de casas y pabellones independientes para empleados y obreros”, como años más tarde veremos en sus dos propuestas para Ceuta-Tetuán.

Desde entonces la ciudad lineal contempla “… tres aspectos: aspecto agrícola, aspecto industrial y aspecto urbano…” adoptando en ocasiones la forma de barriada de ensanche, “…otras en caprichosa línea curva que sirve de unión entre dos ciudades ya existentes; otras, en fin, extendiéndose indefinidamente por la campiña desierta o escasamente habitada, y entonces es obra de colonización de los campos, a los que lleva población permanente, espíritu industrial, trabajo y riqueza de todos los órdenes”. (González, 1912: 64-65)

LA 1ª CIUDAD LINEAL CEUTA-TETUÁN: ARTURO SORIA.

Con el inicio del Protectorado español en Marruecos, tras la firma del convenio entre Francia y España el 27 de noviembre de 1912, la C.M.U. vio la oportunidad de proponer una ciudad lineal que enlazara Ceuta y Tetuán. En aquellos momentos se estudiaba un ferrocarril, con fines militares, para unir ambas poblaciones; era pues la ocasión para vincular el trazado de la Ciudad Lineal a sus vías, en su recorrido de más de 40 km.

Es entonces cuando Arturo Soria hace la propuesta al presidente del gobierno, entonces Álvaro de Figueroa (1863-1950) (Conde de Romanones) el 28 de febrero de 1913, en la revista La Ciudad Lineal, con el título “La primera ciudad lineal africana entre Ceuta y Tetuán”.

La descripción de la ciudad lineal Ceuta-Tetuán toma como modelo la morfología puesta en práctica en Madrid, pero con un importante cambio de escala al poder incorporar en su recorrido una extensa región delimitada al oeste por formaciones montañosas y al este por el mar Mediterráneo.

Dos dibujos tratan de explicar las similitudes y diferencias entre ambos trazados. El primer dibujo es la sección de la primera barriada realizada en Madrid, una imagen que hizo historia y que representa, junto con la vivienda ajardinada, la unión entre los nuevos y viejos medios de locomoción: tranvía, carros, peatones… en un entorno abierto a la naturaleza. Desde el principio en la representación gráfica de la ciudad de Soria se priorizó la sección frente a la planta, esa sección por la calle principal que encontramos recogida en numerosos tratados de urbanismo. (fig.20) 

Fig 20.

A partir de ella y en un segundo dibujo, se expone con un grafismo similar, una sección que interpreta la descripción escrita de la Ciudad Lineal Ceuta-Tetuán, y que Arturo Soria concibe como una línea estratégica de casas aisladas con huertas y jardines, en cuyo centro y como eje, sitúa una calle principal de 60 metros de anchura subdividida en tres tramos de 20 metros cada uno.

El primer tramo, el central, llevaría en su eje la doble vía de un ferrocarril eléctrico, sencilla al principio, y dejando espacio a ambos lados para la circulación de automóviles motocicletas y bicicletas. Los otros dos andenes se subdividirían cada uno, en otros dos de 10 metros de anchura; los interiores, limitados por dos filas de árboles, para peatones y pequeños kioscos de servicios municipales, y los exteriores para tránsito de carros y caballerías.

A la imagen que hemos visto en sección, se añade en un plano en planta, una representación de la ciudad, para hacer visibles las ideas del citado artículo. (fig.21)

En el escrito se definen también las calles transversales a ambos lados del eje de viviendas “…de 20 metros de anchura y de una longitud de 200 a 1000 metros para poder acceder a “una serie de explotaciones agrícolas, mineras e industriales”. Las agrícolas, para situar al campesino en el lugar de trabajo y conseguir una más eficiente explotación, estarían formadas por los cotos acasarados de Fermín Caballero y Morgáez (1800-1876) descritos en la “Memoria sobre el Fomento de la población rural” en 1862 como “…una posesión cerrada o acotada, que exclusivamente aprovecha su dueño, sin extensión determinada hasta ahora, que por lo mismo podemos fijar en lo que se señale en cada localidad como terrazgo de un labrador”. (Caballero, 1864: 163).

Fig 21.

Y junto a la agricultura, se situarían las explotaciones mineras e industriales, alejadas de las viviendas, y próximas al lugar de extracción de los materiales. Arturo Soria no propone barriadas en su entorno, a modo de “colonias” tan frecuentes en el XIX. Fiel a las ideas que dieron origen a su modelo de ciudad, no quería desvincular al obrero industrial de las manzanas en zona urbana; pretendía no alterar su propuesta social y antiespeculativa que dio origen a su ciudad lineal.

Al analizar la zona urbana, vemos que Arturo Soria no describe el tamaño de las parcelas, por lo que se han representado con diferente superficie en la citada figura en planta, siempre con la vivienda rodeada de la huerta y el jardín siguiendo sus descripciones, y nunca inferiores a 400m² como se establece en la ciudad lineal de Madrid. Observamos que solo describe cómo deben de ser las fachadas a la calle principal, por lo que entendemos que la agrupación de parcelas tendría acceso solamente desde el eje. La longitud de las manzanas a la calle principal era variable “según los accidentes del terreno procurando, en lo posible, que no baje de 200 metros ni exceda de 500”. De trecho en trecho y con fachada a la calle principal y esquina a una transversal se edificaría una pequeña fortaleza que pueda servir en tiempo de paz de residencia militar y en tiempo de guerra de refugio del vecindario. La ciudad a realizar era considerada, una “trocha militar”.

No hace referencia a la normativa de necesario cumplimiento para las parcelas y edificaciones, pero suponemos que tras alguna respuesta por parte del gobierno, hubiera sido objeto de estudios posteriores. El uso de los lotes o parcelas en el interior de las manzanas no se concreta, no se fijan en ellas dónde se sitúan los servicios, dotaciones, o equipamientos, como tampoco se hizo en la Ciudad Lineal madrileña. Se trataba de no crear núcleos sobre los que gravitara la ciudad, y equilibrar en asociación con el tranvía-ferrocarril el precio del suelo a lo largo del trazado. Suponemos que como en la Ciudad Lineal de Madrid el pequeño comercio, la escuela, la clínica, etc., ocuparían las parcelas necesarias en la situación más adecuada, alternando con las viviendas unifamiliares. No dice en qué lugar, pero sí indica que entre otras dotaciones, se construiría un sanatorio.

La Ciudad Lineal propuesta a escala regional, estaba pensada para extenderse con rapidez y unir en el menor tiempo posible ambas poblaciones, detallando que “la explanación de la calle principal y de las transversales no se haría de una vez sino a medida que aumentasen el vecindario y el tráfico y se creasen intereses de todo género. La vía sencilla del ferrocarril eléctrico y su andén para peatones bastaría por el momento”. (Soria, 1913: 66).

Como vemos, Arturo Soria sitúa la producción y la residencia en un dispositivo lineal. La ciudad, urbana, agrícola e industrial avanzaría desde Ceuta hasta alcanzar Tetuán. La vivienda y las zonas dotadas de recursos primarios, se extenderían linealmente en relativa proximidad.

Arturo Soria pretendió que la ciudad no tuviera zonas, centros de atracción.

En la Ciudad Lineal de Madrid y concretamente en la última propuesta de 1898 no aparece la localización de los equipamientos y la industria. La manzana tendría 100 por 200 m. Las calles laterales serían de 20 y algunas de 15 metros y las posteriores de 10m. El éxito de la solución que realiza Arturo Soria, es que aceptando la consideración de la manzana como unidad elemental o módulo de la ciudad con la que podía establecer toda la trama urbana, supo vincularla a su ordenación o partición interior en unidades sencillas de menor entidad o lotes (Maure, 1991).

La manzana se adaptaría a la topografía fácilmente, y su división en unidades más pequeñas permitiría satisfacer las demandas de diferentes clases sociales. Para ello establece una correspondencia entre el precio de la parcela y el ancho de la calle. Así aparecerán parcelas que, teniendo el mismo tamaño, tendrán precios diferentes según su disposición en una calle u otra.

Se fijaron tres tamaños de parcelas, la mínima formada por un lote de 20×20 metros es decir de 400 m2 y otras de 800 y de 1.200 m2. Todas ellas se podían unir, por lo que no se fija un límite de orden superior, posibilitando así el acceso a equipamientos, pequeñas industrias y servicios en los lotes de cualquier manzana, dejando al propietario que hiciese el uso conveniente del suelo adquirido, siempre de acuerdo a las normas edilicias que se establecieron para toda la Ciudad y los usos permitidos por los estatutos de la Compañía. En definitiva todo uso del suelo quedaba ligado a la adquisición de las unidades mínimas necesarias (20×20) (fig.22).

De esta manera existía más libertad a la hora de elegir el emplazamiento no sólo de la vivienda, sino de las edificaciones restantes. Equipamiento e industria estarían repartidos a lo largo del trazado lineal evitando así núcleos con mayor atractivo que pudieran desestabilizar el precio del suelo. En la práctica, hubo excepciones, como la construcción en 1904 de un Gran Centro de diversiones con teatro, restaurante y velódromo que también fue aeródromo.

Fig 22.
Manzanas y parcelas definitivas, 1898.

Fig 22
Toda la parcelación tendría un módulo mínimo establecido en (20x20m).

Fig 22
Ejemplo definitivo de la distribución en parcelas de una manzana.
Revista La Ciudad Lineal, 1898. 

Fig 22.
Manzana de 100x200m.

En el trazado lineal de Madrid, al tratarse de una iniciativa privada, la C.M.U. solo adquiere el suelo que ocuparían las manzanas del trazado. Sin embargo, en la propuesta de ciudad lineal entre Ceuta y Tetuán se pretendía que el Estado español interviniera en la expropiación de las tierras necesarias situadas a ambos lados del trazado urbano para dedicarlos a la agricultura, ganadería, o a la industria, lo cual en la práctica hubiera sido muy complicado, pese a que “Los españoles dotaron a la zona de una amplia legislación especial en   montes, minas, colonización, ferrocarriles, expropiación forzosa, contratos   administrativos, propiedad intelectual, caza, etc”. (Carrasco, 2016: 73).

La Carta al Presidente del Consejo de Ministros termina ofreciendo “…el concurso de la Compañía Madrileña de Urbanización en todo o en parte, grande o chica, para la realización de este propósito: pues ayudaremos en la medida que nos sea posible”. (Soria, 1913: 66).

La empresa que dirigía Soria, contaba con la experiencia del trazado de Madrid, donde se realizaron importantes movimientos de tierras para establecer las infraestructuras (fig.23).

Fig 23
La Ciudad lineal .Una imagen de los terrenos por los que se extendería la calle principal hacia el norte (Chamartín).

La Ciudad Lineal Ávila-Salamanca

La propuesta de ciudad lineal para el Protectorado español no fue un hecho aislado en las iniciativas que tomarían los principales consejeros de la C.M.U., sin embargo con ella Arturo Soria cerraba la evolución de su proyecto inicial, dejando la puerta abierta a González del Castillo para avanzar en su continua difusión. Dos meses después encontró la primera oportunidad, al conocer que habían quedado desiertas las subastas para la construcción del ferrocarril de Ávila a Salamanca y que el Gobierno“…estudia una fórmula que facilite la concurrencia a tan importante obra”.

Del Castillo se dirigió al Ministro de Fomento en un artículo “De Ávila a Salamanca” a través de la Revista “La Ciudad Lineal“ del 20 de abril de 1913, ofreciendo el modelo lineal como ciudad colonizadora, esta vez en territorio peninsular. Su propuesta asociaba el trazado del ferrocarril a “…la construcción de una Ciudad lineal entre ambas ciudades” con la que además de colonizar grandes extensiones de terreno, “…se sanearían y se ensancharían esas dos ciudades históricas, Ávila y Salamanca…”, cumpliendo así una doble función: colonizar, y servir de ensanche de las dos poblaciones que conectaba.

La Ciudad Lineal como desarrollo urbano, sería análoga a la que se estaba construyendo en Madrid, y por lo tanto la C.M.U. tenía sobrada experiencia. González del Castillo describe una vez más su infraestructura y morfología…,

“con la división del terreno en pequeñas parcelas vendidas a plazos largos y la construcción de casas que ocupen sólo una quinta parte de la superficie para que en cada finca habite una sola familia, para que en cada casa haya una huerta y un jardín”. Y a diferencia de las propuestas de Ceuta-Tetuán, donde la topografía sería la que marcaría sus límites, la faja de terreno a expropiar entre Ávila y Salamanca quedaba reducida a 1km a cada lado del eje de la vía férrea. (González, 1913b: 126)

Por otra parte González del Castillo, con la intención de facilitar y poder establecer con la administración algún punto de encuentro, completaría esta y las futuras propuestas describiendo la gestión a realizar, los aspectos económicos, los propios de la colonización y un largo etcétera, siempre teniendo en cuenta la legislación y siempre proponiendo la expropiación forzosa de los terrenos del trazado de diferentes maneras, de acuerdo con la localización. En esta ocasión y puesto que la ciudad lineal Ávila-Salamanca, era un proyecto territorial que requería la planificación conjunta de varias administraciones, González del Castillo encontró la oportunidad de dirigirse tanto al Estado, como a las Diputaciones y a los Ayuntamientos por donde discurría el trazado, describiendo las aportaciones y cesiones entre las empresas implicadas y cada una de las administraciones, y poniendo en evidencia que el trabajo en común era necesario.

LA PRESENTACIÓN DE LA CIUDAD JARDÍN EN EL ATENEO MADRILEÑO

Las semanas siguientes marcaron un nuevo rumbo en la C.M.U. En este horizonte, se ubican las dos nuevas propuestas que para la ciudad lineal Ceuta- Tetuán ideó González del Castillo y que veremos más adelante. El desencadenante de la nueva orientación, fue la conferencia sobre Ciudades Jardines, impartida en el Ateneo de Madrid los días 15 y 16 de mayo de 1913 por el Presidente A.W.Thompson y secretario H. Aldridge del National Housing and Town Planning Council de Londres, acompañados por Cebrià de Montoliu (1873-1923), secretario de la “La Sociedad cívica la ciudad jardín” fundada el 15 de julio de 1912.

Al encuentro asistieron partidarios de la Ciudad Lineal y miembros de la C.M.U. Arturo Soria y González del Castillo estarían allí para hacer preguntas a los ponentes y evidenciar las bondades de su trazado frente al de la Ciudad Jardín; las intervenciones fueron recogidas tanto en la Revista «La Ciudad Lineal» del 20 de mayo, como en el diario La Época del día 24.

Tras las conferencias, y más allá de la oportunidad que tuvieron de contrastar con los conferenciantes las diferencias entre ambos modelos de ciudad, los consejeros de la C.M.U. advirtieron que la Ciudad Jardín se introduciría con fuerza en España. Ya en ese momento la ciudad ideada por Howard conquistaba Estados Unidos y Europa, donde cada vez con mayor frecuencia se planteaban concursos desde las municipalidades bajo este modelo. El suburbio jardín en la práctica, se proponía como el medio más adecuado para la extensión de la ciudad en determinados emplazamientos.

La presencia en el Ateneo de Cebrià de Montoliu, divulgador de la ciudad jardín en conferencias y textos, confirmaba su posible expansión en nuestro país. Solo faltaba un año para que la “Sociedad cívica la ciudad jardín”, publicara la revista Cívitas, su principal medio difusor, en la que Montoliu figurará como secretario durante cinco de los diez años de publicación.

Los consejeros de la C.M.U., veían con sorpresa como se abrían las puertas en nuestro territorio, a un modelo de ciudad que según ellos, tenía menos virtudes que la ideada por Arturo Soria; mientras que esta no era suficientemente reconocida entre políticos y profesionales.

Por este motivo, un mes después, y con ocasión del “IV Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias” celebrado en Madrid entre el 15 y el 20 de junio, González del Castillo, impartirá una conferencia en el Ateneo titulada “Ciudades jardines y Ciudades lineales” en defensa de la ciudad de Soria. Su intervención, se iniciaba así: “Como la Ciudad-jardín se está generalizando mucho, no sólo en Inglaterra, su país de origen, sino en los demás países adelantados—Estados Unidos, Francia, Bélgica, etc.—, y como últimamente se ha constituido en Barcelona la Sociedad cívica “La Ciudad Jardín”, he creído yo que con ocasión de este Congreso de las Ciencias de Madrid, sería de interés poner en parangón la Ciudad-jardín inglesa, con un sistema de construcción de ciudades genuinamente español: con la Ciudad Lineal que D. Arturo Soria y Mata predicó hace años y que la C.M.U. está haciendo por vía de ensayo a las puertas de Madrid”. (González, 1913c: 3)

Según su criterio, la Ciudad Jardín era una solución para la barriada obrera próxima a la gran industria, pero no un modelo de ciudad para todas las clases sociales, por lo que “En los grandes establecimientos Industriales, en las ricas fábricas y en las explotaciones mineras que haya Inmediatas a la Ciudad Lineal propiamente dicha, es donde tendrían aplicación adecuada las ciudades-jardines inglesas que con un carácter predominante de agrupaciones industriales bien organizadas, se están generalizando de algunos años a esta parte en el extranjero…..Estas grandes fundaciones, admirables como barriadas obreras, son defectuosas e incompletas como fórmula nueva de arquitectura de ciudades para toda clase de personas”.

González del Castillo trató en esta conferencia de establecer algún punto de encuentro entre ambos modelos de ciudad, y puesto que la distancia entre las fábricas y las viviendas del trazado podía ser importante, incorporaba una “particular” ciudad jardín para las barriadas próximas a la industria. Sin embargo y pese a tener como referencias constantes en sus escritos las publicaciones de los protagonistas de la ciudad de Howard, González del Castillo nunca vincularía esta “particular” solución a sus propuestas, como veremos en las dos planteadas entre Ceuta y Tetuán.

Y una vez más, en su discurso dejaba patente la idea de la triple utilidad de la Ciudad Lineal,  ya expuesta en el informe de 1911, insistiendo en su variable de ciudad colonizadora y repobladora de campos desiertos o torpemente cultivados y explotados, “Y esto no para unos pocos, sino para todas las clases sociales, todas amigablemente mezcladas, sin que se hallen separadas unas de otras por diferentes barrios de la ciudad o por diferentes pisos de la casa”. (González, 1913c: 21).

Por otra parte González del Castillo aprovechó esta conferencia para retocar el modelo de Soria proponiendo flexibilidad en el tamaño de las manzanas, y fijando relaciones entre la superficie de los lotes y las calles de acceso. En el viario, a la descripción hecha de “la plaza” en el informe de 1911, como elemento capaz de romper la monotonía del trazado, se añade ahora la cualidad estética. Ya no era suficiente con el embellecimiento basado en la variada arquitectura de las viviendas, y en la vegetación de jardines y calles. Por lo que siguiendo las teorías expuestas en Der Städtebau (1889) por Camilo Sitte (1843-1903), propone que: “De trecho en trecho, en la intersección de la calle principal con algunas calles transversales, la gran vía central o calle eje de la Ciudad Lineal, formará pequeñas plazoletas o espaciosas, artísticas y suntuosas plazas—circulares, elípticas o poligonales—adornadas con jardines, con fuentes decorativas o monumentos públicos, rompiéndose con ellas la monotonía de una gran vía de anchura uniforme”. (González, 1913c: 32).

LA DIFUSIÓN DEL MODELO LINEAL

Mientras avanzaba la construcción de la primera barriada en Madrid, el modelo lineal se difundía al otro lado de los Pirineos mediante publicaciones vinculadas a la economía social y a la legislación obrera, sin citar el trazado de Soria.  En octubre de 1907 y en la Revue Économique Internationale encontramos la primera referencia a la ciudad lineal por quien sería más tarde su difusor desde la asociación internacional de ciudades lineales: Charles Gide (1847-1932), profesor de economía social. En un artículo sobre la Ciudad Jardín hace referencia a los beneficios de la ciudad lineal frente a la ciudad concéntrica. “Ya hoy el vecindario se mide por el tiempo y no por el espacio. No se dice: estoy a tantos kilómetros de mi oficina, sino a tantos minutos. El día en el que una gran avenida sea ocupada por dos tranvías eléctricos…proporcionando un medio de transporte ininterrumpido, ese día todos los habitantes de la ciudad se situarán a lo largo de esta vía… la era de la ciudad lineal llegará” (Gide, 1907: 39)

En aquellos momentos la ciudad jardín era considerada como la ciudad industrial y no como la ciudad que contribuiría a frenar la expansión de la ciudad, por eso Gide se interesa por la ciudad lineal como alternativa a la ciudad concéntrica. La publicación «A coming revolution» (1901) del capitán de ingenieros inglés James Willian Petavel (1870-1945), que sería delegado en la India entre 1931 y 1936 de la “Asociación internacional de ciudades lineales”, le sirve de referencia para proponer la extensión de la ciudad en forma lineal asociada al transporte rápido como señala Petavel. En su propuesta no hay un análisis social, sino un análisis asociado a la eficacia en las comunicaciones; desconoce la ciudad lineal de Madrid y las ideas de Arturo Soria. Fue Georges Benoit-Lévy (1880-1971) —quien desde 1920 será el principal difusor del modelo lineal como veremos—, el que actualiza su información años más tarde: “Por lo que yo creía, en un libro de M. Petavel estaba la primera idea, pero no el nombre de la ciudad lineal. Pero según un documento comunicado por G Benoit Levy, es en España, cerca de Madrid, donde la ciudad lineal habría sido realizada y así llamada” (Gide, 1924: 19)

Fig 24.
Referencia: Le Grand Boulevard. en long, en large et en travers…
Agence de développement et d’urbanisme de Lille Métropole.

Este modelo lineal de extensión de la ciudad, sin referencias a la teoría de la ciudad lineal propuesta por Soria, se puso en práctica en Lille, ante las denuncias ligadas a la insalubridad en las viviendas del municipio. La propuesta fue extender la ciudad más allá de las murallas mediante una avenida de 14 km y 50 metros de anchura que uniera Lille con dos pueblos: Roubaix y Tourcoing. Dichos pueblos no alineados obligaron a realizar un trazado en Y griega que se llamó “Le Grand Boulevard”, y como en la ciudad lineal de Madrid, una sección permite ver como la calzada se reparte para diferenciar el recorrido de los peatones, y el de todo tipo de medios de transporte. Una doble vía de un tranvía eléctrico completaba la propuesta.
(fig. 24)

El bulevar inaugurado en 1909 atravesaba un entorno rural y permitía a ambos lados la edificación sin retranqueos. La revista La Ciudad Lineal del 20 de abril de 1920 se hace eco de un artículo sobre el boulevard de Lille que publica el Imparcial el 26 de marzo.

En 1912 la revista Questions pratiques de législation ouvrière et d´économie sociale, haciendo referencia a “Le Grand Boulevard” de Lille, aborda el tema de la ciudad lineal, recogiendo en gran medida las ideas expuestas por Gide en la publicación de 1907 anteriormente citada. El artículo firmado por el jurista lionés CH. Brouilhet destaca “la superioridad de la concepción lineal frente a la construcción masiva de ciudades… Se resolvería al mismo tiempo que la cuestión de la higiene y el desorden, otros problemas difíciles causados ​​por la distancia entre los lugares de producción agrícola y centros de consumo”.

“Por tanto, el diseño de ciudades lineales es adecuado para ciudades que se distribuyen a lo largo de las principales rutas comerciales y mejor de nuevo a los cruzados por ríos o arroyos navegables.  Tenemos la impresión de que por este método de construcción las ciudades, incluso las más grandes, garantizarían un plan de expansión a gran escala…Esta concepción parece haber estado inspirada en la propaganda hecha en torno a las ciudades jardín y también en el progreso de los ferrocarriles, particularmente de los ferrocarriles en la carretera”. (Brouilhet, 1912: 110-111).

Por lo tanto la ciudad lineal tenía ya presencia en Francia en revistas de derecho y economía social; su impulsor entonces era Charles Gide, pero como vemos en este artículo, en aquel momento la idea de ciudad lineal se asociaba a la propaganda realizada de la ciudad jardín; se ignoraba la autoría del modelo, y la obra en construcción a las puertas de Madrid. Sería Benoit-Levy quien cambiaría su rumbo en Francia.

LA CIUDAD LINEAL EN CONGRESOS Y EXPOSICIONES

Tras estos primeros pasos y para entender la evolución de la ciudad lineal que da lugar a las dos propuestas que realiza González del Castillo para Ceuta-Tetuán, haremos referencia a algunos de los congresos y exposiciones internacionales en torno al problema de la expansión y reconstrucción de las grandes ciudades, que tuvieron lugar antes y después de la primera guerra mundial. Es en ellos donde era necesario difundir la ciudad lineal, para darla a conocer entre los grandes teóricos de la nueva ciencia urbana, y son estos las fuentes de los cambios que González del Castillo introducirá en el modelo de Arturo Soria.

En 1910 tuvo lugar el que se pudiera considerar primer encuentro internacional sobre urbanismo Town planning, celebrado en Londres, con una gran exposición sobre esta temática, y organizado por el Royal Institute of British Architects (RIBA). No fue el primer encuentro, pero si el que reunió a más de 1000 participantes de diferentes países, y el que pone frente a frente dos visiones fundamentales de la urbanística: la formal, clasicista que presenta D. Burnham, con los esplendidos dibujos de los planes de Washington y Chicago, y la sociológica del movimiento Garden Cities de Ebenezer Howard, y del biólogo Patrick Geddes (1854-1932).

En el congreso se dieron a conocer las primeras revistas especializadas en Alemania e Inglaterra, Der Städtebau, y Town Planning Review y se realizaron visitas a las recientes ciudades y suburbios jardines Letchworth, Hampstead, Port Sunlight, Bournville.

Arquitectos, ingenieros, y administradores municipales de Europa y Estados Unidos, participaron e intercambiaron conocimientos y textos. Allí estarían tanto Howard como Raymond Unwin (1863-1940) y el alemán Josef Stübben (1845-1936), y es en este congreso donde Rudolf Eberstadt (1856-1922) se manifiesta en contra del sistema concéntrico nuclear como el que plantea Howard, y proyecta un esquema de crecimiento radial lineal en varias direcciones entre cuñas verdes, tal y como recogía el Plan del Gran Berlín de 1910 que expone en el congreso. (Piccinato, 1973, citado por Manieri, 1975: 122)

Fig 25.

Era pues imprescindible que tanto la ciudad ideada por Arturo Soria como la Revista “La Ciudad Lineal”, —primera del mundo en materia de urbanización—, se incorporaran a la escena internacional lo antes posible. Por ello la C.M.U. no pierde la oportunidad de participar en el “Primer Congreso Internacional del arte de construir ciudades y de organización de la vida municipal” celebrado en Gante entre el 27 de julio al 1 de agosto de 1913, vinculado a una gran “Exposición comparada de ciudades” (fig.25). Su participación consistiría en la presentación de una Memoria que llevaba por título “La Ciudad lineal como arquitectura nueva de ciudades”.

El Congreso estaba dividido en dos secciones Construction des villes y Organisation de la Vie communale. Su celebración dio lugar a la “Unión Internacional de ciudades” (UIV), una asociación, que sobrevivió a los conflictos mundiales, y cuyo propósito era el estudio de los problemas a resolver en el desarrollo y administración de la ciudad con la pretensión de establecer una cooperación global y permanente.

En el Congreso participaron grandes maestros del planeamiento urbano, como Josef Stübben, Frank Koester (1876-1927) y Patrick Abercrombie (1879-1957), y a él acudieron los dos sistemas nuevos de arquitectura de ciudades: La garden city inglesa, presentada   por la ‘Garden City Association», y la ciudad lineal española presentada por la Compañía Madrileña de Urbanización.  (González 1913e: 30)

La flexibilidad en la aplicación del modelo de ciudad lineal, permitió que la C.M.U. participara, dentro de la sección primera, en distintos encuentros del congreso como el dedicado a Estudiar las reglas a seguir para la creación de ciudades especiales, y de ciudades jardín, y el foro dedicado al estudio de las Ciudades coloniales. (C.M.U. 1913: 36-37)

En las Actas del Certamen se hace mención a las asociaciones y agrupaciones españolas que participaron; allí figuran la “C.M.U.” y la “La Sociedad Cívica Ciudad Jardín”, y por vez primera la revista ”La Ciudad Lineal”, en el apartado de periódicos dedicados a la ciencia urbana. (C.M.U. 1913: 346)

Simultáneamente al congreso, se exhibía en uno de los grandes pabellones la “Exposición comparada de ciudades”, recogiendo el desarrollo y estudio de las ciudades modernas en su estado actual y en su posible transformación. Se trataba de una exposición itinerante organizada por P. Geddes para el congreso de Londres de 1910, que ya había sido expuesta en Edimburgo, Dublín y Belfast. A ella acudieron también ingleses y españoles con los dos modelos de ciudad. La C.M.U. presentó “una instalación muy completa de planos, mapas y fotografías, y una maquette de la Ciudad…”. (González, 1914: 258)

Ese mismo año (1914), la C.M.U. envió a la exposición internacional urbana de Lyon, el texto con los Principios fundamentales de su modelo de ciudad, y un conjunto de planos, fotografías y postales de la Ciudad Lineal de Madrid, además de colecciones de la Revista, la maquette etc…. La ampliación de la calle principal a 60m y las fajas de terreno de 200 metros a ambos lados del trazado urbano, destinadas a bosques aisladores, son la novedad en el modelo para la exposición de Lyon de 1914 (fig.26-27).

Fig 27.

Fig 27.

Escasamente un mes después, la imagen en planta de la ciudad lineal que ofrece la Revista recupera los 40m en la calle principal y reduce a 100m los bosques aisladores, ampliando la representación del trazado al introducir los campos de cultivo a ambos lados de la ciudad (fig. 28). Esta disposición formará parte de la “Teoría de las ciudades lineales” y permanecerá sin cambios como propuesta entre dos ciudades-punto antiguas. Así se reedita en las últimas Memorias de la C.M.U. anteriores a la República, y así se difunde en la revista Urbanisme en el texto Les cités linéaires de Pierre Bourdeix, urbanista y delegado francés en la Asociación internacional de las ciudades lineales. (Bourdeix, 1932)

Fig 28.

Esta última disposición (con bosques aisladores y campos de cultivo), representada como esquema uniendo dos ciudades puntos, formará parte de la Memoria presentada por la C.M.U. en el  Congreso de Berlín de 1931, mientras que será la inicial  bajo el esquema de Arturo Soria el modelo que llega a la Unión Soviética mediante su publicación en Viena (1930) por El Lissitzky (1890-1941), como veremos más adelante.

Fue en 1914 y a partir del Congreso de Gante, cuando la difusión del modelo lineal de Arturo Soria inicia un nuevo rumbo impulsado por Benoit-Lévy, entonces secretario general de la “Asociación francesa para las ciudades jardines y los planes de extensión”. Su aportación a la difusión de la ciudad lineal se inicia cuando conoce a fondo sus principios e ideales. Como de la Memoria presentada por González del Castillo, solo se hacía una breve referencia en el Acta del Congreso, los organizadores solicitaron su traducción al francés para repartirla entre los profesionales y entre los organismos oficiales de Bélgica. De ello se ocupó Georges Benoit-Lévy, quien desde 1920 será el principal difusor del modelo lineal en sus publicaciones y conferencias acerca de la ciudad jardín, y años más tarde desde la “Asociación internacional de ciudades lineales” creada en 1928 y con actividad hasta al menos 1938.

Los efectos de dicha traducción fueron decisivos; en un artículo titulado “Nuevas ciudades”, Benoit-Lévy hace referencia a los estudios y documentos del Bureau International du Travail relativos a los problemas del alojamiento en Europa desde la guerra en estos términos: “La ciudad jardín no es la única fórmula” para repartir en comunidades la población; “…este reparto, en lugar de basarse en la forma anormal de «ciudades-puntos», «ciudades fijas», cuyo propio desarrollo es un peligro para sus habitantes, también puede producirse según el eje generador de la ciudad lineal, preconizado por Don Arturo Soria, diez años antes del libro del Sr. Howard y llevado a cabo a las puertas de Madrid desde 1894… Los beneficios económicos son los mismos si no mayores que los de la ciudad jardín. Las posibilidades de aplicación de la ciudad lineal son numerosas, tanto en Europa como en nuevos países” (Benoit, 1924: 33-34).

LA APROXIMACIÓN DE LA C.M.U. A LA “SOCIEDAD CIVICA CIUDAD JARDIN”

Nos preguntamos por qué González del Castillo pasará de defender con contundencia la superioridad de la ciudad lineal frente a la ciudad jardín, a proponer la ciudad-jardín-lineal para unir Ceuta con Tetuán en la Revista Hispano Africana bajo el subtítulo de “Ciudades jardines marroquíes” (diciembre 1928), o a proponer en 1929 la ciudad jardín Madrid-Guadarrama, cuando en ambas ocasiones se trataba de una ciudad lineal. Y nos preguntamos también si ello supuso una aproximación del modelo lineal, al modelo de ciudad jardín. Comprobaremos que no fue así, y que incluso la incorporación de la gran industria en la ciudad lineal no supuso una aproximación a la ciudad jardín. González del Castillo nunca asociará el modelo inglés al trazado lineal y si cita la ciudad de Howard dentro de la última propuesta Ceuta-Tetuán, es para hacer referencia a su capacidad de adecuarse a terrenos montañosos, según los escritos de R.Unwin, y lo hará en una nota aparte. (González, 1931: 7)

González del Castillo inició, de acuerdo con la C.M.U., y a través de Montoliu, la aproximación a la Sociedad Cívica Ciudad Jardín. Se pretendía una mayor difusión de la Ciudad Lineal, y pese a las diferencias entre ambos modelos de ciudad, y sin tener por qué renunciar a ellas, parecía más sencillo darse a conocer como una variante de la Ciudad Jardín y así poder participar con mayor penetración en Exposiciones y Congresos en torno a la ciudad, en los que siempre el modelo de Howard tenía representación y publicidad.

Esta aproximación tuvo lugar en el citado congreso de Gante, donde compartieron ponencias. Quizás por ello González del Castillo suaviza las diferencias entre ambos modelos, aunque nunca aceptará la superioridad de la Ciudad Jardín. “Para la solución completa de este problema de construir ciudades nuevas, enteramente diferentes de las actuales, se han presentado al Congreso dos sistemas: la ciudad jardín inglesa y la ciudad lineal española, que en rigor, aunque parecen dos soluciones diferentes, pudiera decirse que son una misma, ya que la Ciudad Lineal es en el fondo una verdadera ciudad jardín ampliada, perfeccionada, una ciudad jardín más científica, más artística y más industrial” (González, 1913d: 238)

De esta aproximación a la Sociedad Cívica, surge la disposición a colaborar con ella en los inmediatos Congresos internacionales (Londres en julio y Lyon en agosto). En el primer número de la revista Civitas del 1 de marzo de 1914, Montoliu deja constancia de la colaboración de González del Castillo: “La Sociedad Cívica la Ciudad Jardín…su representante en la corte,   don Hilarión González del Castillo…se complace en participar al público que ha sido delegada especialmente   para organizar una digna representación española en dichas solemnidades…”. (Civitas, 1914: 32)

Fig 29.

La buena relación con González del Castillo queda patente cuando el propio Cebrià de Montoliu hará referencia a la Memoria presentada por este, en el Congreso de Gante , dejando clara la doble representación que en dicho congreso tuvo: “… una notable memoria sobre la Ciutat Lineal, presentada pel conceller de la Companyía Madrilenya d’Urbanització, i delegat de la Societat Cívica la Ciutat Jardí, Sr. H. González del Castillo”. (Montoliu, 1913: 27).

Como consecuencia de esta buena relación, González del Castillo imparte el 9 de mayo una conferencia sobre la Ciudad Lineal en el Ateneo de Barcelona, dentro del ciclo de conferencias que la Sociedad Cívica preparó en 1914. Y la revista “Civitas” a su vez, dedicará gran parte de su tercer número a la ciudad lineal de Arturo Soria con extensos artículos y fotografías del trazado de Madrid (fig. 29). (Montoliu, 1914)

Años más tarde, el 8 de junio de 1916 la Sociedad Cívica realiza la “Exposició de Construcció Cívica i Habitació popular” en el Museo Social de Barcelona. Montoliu plantea una exposición didáctica que sigue el ejemplo de la que Patrick Geddes organizó en 1913 en Gante, añadiendo que era una exposición “donde por primera vez nos es dado el íntimo goce de contemplar, sin que desmerezcan del todo, algunos ejemplos escogidos de obras y proyectos nacionales frente a frente de los de las más famosas creaciones extranjeras”. Y es en esta muestra donde tenemos la última referencia de la aproximación entre ambas sociedades. La revista Civitas introducirá, sin ningún comentario, una fotografía de la instalación que realiza la C.M.U., situando planos generales del trazado madrileño y fotografías de las edificaciones realizadas. (Montoliu, 1916: 66).

El horizonte de la Ciudad Lineal en las propuestas de Hilarión González del Castillo.

Tras la primera guerra mundial, Hilarión González del Castillo deja su cargo de consejero de la C.M.U. y decide hacer una labor personal e independiente. Su intención es reclamar la atención de los urbanistas llamados a reconstruir las ciudades destruidas por la guerra, promocionando la ciudad lineal como “perfecta y racional arquitectura de ciudades y colonización de campos”. En una carta recogida en la revista La Ciudad Lineal del 10 de marzo de 1919, se dirige a Arturo Soria justificando el envío de un proyecto personal de “Ciudad Lineal” a la Exposición de la Reconstrucción de Bruselas “con los correspondientes planos, Memoria explicativa y plan financiero” (González, 1919)

La Memoria extensamente descrita, se ilustraba con planos en planta y sección, y según sus palabras, su proyecto estaba inspirado “…en la teoría de la Ciudad lineal del Sr Soria y Mata con algunas variaciones sugeridas por la realidad de la Ciudad Lineal madrileña y por la experiencia de los años…” (González, 1920:438)

Del Castillo lo dará a conocer en el Primer Congreso Nacional de Ingeniería celebrado en Madrid en noviembre de 1919, y traducidos los textos al francés lo enviará a la Exposición de la Reconstrucción de Bruselas y al Congreso de la Vivienda de Lyon, ambos celebrados en esas fechas. Además junto a su proyecto y de manera independiente, la C.M.U. envía también documentos de su obra realizada en Madrid (planos, folletos y una maquette)

La ciudad lineal belga de Hilarión González del Castillo, será finalmente publicada en la revista La Ciudad Lineal del 10 de enero de 1920, y un año después en la revista Journal of the American Institute of Architects.

El artículo escrito por Edith Elmer Wood (1871-1945), experta en política de vivienda y Miembro de la Asociación Regional de Planificación de América, recogía las fotografías de los planos presentados en Bruselas y una fotografía de la maquette del trazado de Madrid (fig. 30).

Fig 30.

Elmer Wood completa la propuesta de Hilarión González del Castillo, con un extenso análisis de la ciudad lineal de Madrid y con un interesante resumen crítico basado en múltiples datos sobre su historia y la de la C.M.U., destacando la prioridad en el tiempo de la ciudad de Arturo Soria frente a la ciudad de Howard, entre otras muchas apreciaciones. (Wood, 1921)

Con la difusión en esta prestigiosa revista, Hilarión González del Castillo ampliaba la labor que la C.M.U. realizaba para dar a conocer la historia y los datos que acompañaban al trazado de Arturo Soria, añadiendo con su propuesta, nuevas alternativas y por lo tanto futuro, al modelo inicial. Este futuro se basa en la actualización que proyecta y que merece la pena ser descrita porque incorpora importantes novedades. El nuevo modelo también une dos ciudades “punto” pero sin entrar en contacto con ellas y por lo tanto, sin pretender dar continuidad al tejido urbano. Para ello, la zona periférica forestal lateral de 300m de anchura, se cerraba en los dos extremos de la ciudad mediante una franja de 100m de anchura que interrumpía todo contacto con las dos ciudades “punto”, logrando así una ciudad con entidad y autonomía. Su modelo podría aplicarse entre dos ciudades cualesquiera, en un terreno sin obstáculos naturales, y en proximidad a una línea férrea (fig. 31).

La ciudad lineal belga tendría 10 km de longitud, 2.340 metros de anchura y albergaría a 60.000 habitantes; el cinturón de bosques la impediría crecer. 

La red viaria con la calle central o eje principal de 60m, se ampliaba con cuatro calles de 20 m paralelas, que dividían longitudinalmente la ciudad en cuatro áreas distintas a cada lado: la urbana, la industrial, la agrícola y la forestal.

La zona residencial se establece en manzanas de 200m de fondo por 300m de longitud en la que se alternaban, los grandes edificios públicos, con la tipología de vivienda unifamiliar de cuatro fachadas, huerto y jardín, ahora con una ocupación ligeramente mayor a la de la ciudad lineal de Madrid, al pasar del 20 al 25 %.

La zona industrial con manzanas de 300m de fondo y 620m de longitud, destinada a los grandes establecimientos industriales y a casas obreras, sin que en ella, ni fábricas ni casas puedan ocupar más de la tercera parte de la superficie del terreno. También se construirán en esta zona algunos edificios de interés general, como cuarteles, asilos, escuelas…

Fig 31.

La zona agrícola y ganadera de manzanas de 1200m de longitud por 300m de fondo, albergaría los Cotos acasarados que mencionaba Arturo Soria en su propuesta Ceuta-Tetuán.

La zona forestal de 300m de profundidad sería propiedad exclusiva, indivisible e inalienable de la compañía constructora de la ciudad, con praderas de aprovechamiento comunal. En ella tendría lugar la explotación forestal, se instalarían viveros, y jardines botánicos.

Las calles transversales de 20m de anchura se alternaban variando su longitud para alcanzar las diferentes zonas. Las de mayor longitud, dispuestas cada 1.200m darían acceso al cinturón de bosques, y se transformarían en contacto con este, en un campo de recreo infantil de 300 m de anchura (fig. 32).

Del Castillo organiza su ciudad vinculándola a las funciones específicas a desarrollar, sin olvidar los aspectos estéticos y la presencia de la naturaleza; y lo hace con un esquema geométrico que reduce la complejidad de la ciudad de entonces a una sencilla y regular distribución en zonas, siguiendo los textos y ejemplos de destacados urbanistas.

La zonificación aplicada tendría muchos puntos en común con la ciudad colonizadora Ceuta-Tetuán que propondrá dos años después en las páginas de la revista La Ciudad Lineal como veremos a continuación; pero también implementará importantes diferencias, al entender que este modelo era el apropiado para la conexión y extensión de grandes urbes, no para la colonización de tierras poco pobladas y abandonadas.

Fig 32.

Al contemplar los dibujos que presenta, destaca la inclusión de un Centro Cívico con presencia importante en la elaboración del proyecto. Si echamos la vista atrás, observamos cómo a partir del texto recogido en la revista La Ciudad Lineal de septiembre de 1911, sobre el “proyecto de ley de colonización y repoblación interior” al que hemos hecho referencia, Hilarión González del Castillo introducirá modificaciones en sus descripciones. En primer lugar y para convertir la ciudad lineal en un modelo acorde con los tiempos, incluirá en el trazado “la gran industria”, entonces sin especificar dónde, y planteando en su proximidad las barriadas de viviendas unifamiliares para obreros, tal y como vemos en este proyecto y en sus dos propuestas para la ciudad lineal Ceuta-Tetuán.

En segundo lugar y ese mismo año, incorpora la plaza en la gran vía central, como elemento que rompe la monotonía del trazado. Dos años después, el espacio de la plaza pasa a contemplar además cualidades estéticas, incorporando monumentos, jardines, fuentes y esculturas, y edificios públicos. Así queda descrita en la conferencia “Ciudades jardines y Ciudades lineales” que tuvo lugar en el Ateneo, a la que hemos hecho referencia.

Es ahora, en 1919 cuando en su propuesta aparecen dos elementos urbanos esenciales y emblemáticos en la planificación de la ciudad: el “Centro Cívico” con sus avenidas diagonales y perpendiculares de acceso, y “la Estación de ferrocarril”, siempre objeto de numerosos concursos entre los mejores arquitectos de la época.

Fig 33.

Carlos Sambricio que ha estudiado la difusión en España de los supuestos urbanísticos a comienzos del siglo XX, sitúa el cambio de actitud en González del Castillo respecto de la City Beautiful en 1905, siendo Cónsul español en Filipinas, al conocer el proyecto que Burnham define para la urbanización de Manila un año antes. (Sambricio, 1992: 150)

No es de extrañar entonces que González del Castillo desde su estancia en Filipinas, se interesara por los proyectos urbanos realizados en Estados Unidos para revitalizar y embellecer los espacios públicos  de la ciudad, a partir del City Beautiful Movement impulsado por D. Burnham. No faltaban los tratados sobre Civic Art, escritos por los grandes teóricos, con numerosos ejemplos gráficos y en los que se establecía la relación del ciudadano con las funciones administrativas, sociales, comerciales, culturales, artisticas…a través de los Civic Center.

Todo ello, impulsó quizás a González del Castillo a incluir el Centro Cívico en sus propuestas lineales próximas a la gran urbe. Su introducción era una novedad, sin duda, en las teorías lineales difundidas hasta entonces, por ello González del Castillo siempre hará referencia a este modelo como “su proyecto”, en el que no participa ni Arturo Soria, ni la C.M.U.

Hemos visto cómo quería incorporar nuevas funciones y elementos con valores estéticos al modelo lineal de Arturo Soria, —al menos desde 1911—, encontrando ahora, tras su salida como consejero de la C.M.U en 1919, la oportunidad de hacerlo: La Ciudad Lineal Belga está dibujada con la pretensión de exponer un diseño armonioso y adecuado en la disposición de calles y plazas, así como también en la distribución de funciones. Su descripción así lo evidencia: El Centro Cívico—que González del Castillo denominará Fórum—, tendrá 240 por 560 metros y será el centro de la vida de los negocios, donde se ubicarían los principales edificios de interés general, adornado con jardines, estatuas y monumentos. (fig. 33).

Del Fórum arrancaría una gran calle de 6o metros de anchura en ángulo recto con la principal, que conduce, por uno de sus lados a la zona agrícola y por el otro a la estación del ferrocarril. “Esta gran avenida, formada por casas precedidas de anchos y artísticos pórticos-análoga a la hermosísima Vía XX de Settembre, de Génova-, estaría principalmente destinada al comercio, bancos, oficinas y tiendas de la ciudad”. (González, 1919b: 196)

Solo un año después aparece el texto con su primer trazado Ceuta-Tetuán volviendo a plantear la ciudad lineal como ciudad colonizadora en la que como veremos no ha lugar a la introducción de centros cívicos, ni plazas en el encuentro de calles, es un modelo defensivo como el que propusiera Arturo Soria, un modelo que sin embargo recoge una zonificación muy similar a la ciudad belga que hemos expuesto.

Es el momento de señalar que para la C.M.U, el modelo lineal de Arturo Soria, no sufrió cambios, ni durante esos años, ni después; nunca incluirá en sus Memorias anuales estas ideas.

LA 2ª CIUDAD LINEAL CEUTA-TETUÁN: HILARIÓN GONZÁLEZ DEL CASTILLO (1921-1922).

Fallecido Arturo Soria el 6 de noviembre de 1920, la segunda propuesta de ciudad lineal Ceuta-Tetuán—que tampoco tuvo respuesta por parte del Gobierno— la escribe Hilarión González del Castillo en la revista La Ciudad Lineal, bajo el titular “El protectorado de Marruecos” en dos artículos con fecha 10 de diciembre de 1921 y 10 de enero de 1922. Lo redata cinco meses después del desastre de Annual que tiene lugar el día 22 de julio de 1921, recogiendo el espíritu defensivo militar necesario en aquel momento.

Aunque probablemente no fuera la mejor ocasión para su difusión, puesto que las preocupaciones entonces eran otras, González del Castillo quiere retomar la propuesta que en febrero de 1913 Arturo Soria hizo al entonces presidente del Consejo de ministros (Conde de Romanones), para realizar una primera ciudad lineal africana entre Ceuta y Tetuán.

La ciudad lineal de González del Castillo, que califica de “ligerísimamente esbozada”, proponía colonizar Marruecos, poblando tierras desiertas, “fertilizando campos pobremente cultivados, llevando a ellos nuevos productos y nuevos procedimientos agronómicos…”. Para él colonizar “… es explotar minas y crear infinidad de industrias con la agricultura y la minería relacionadas; es respetar creencias…” es atraer y “…educar al indígena y convertir toda nuestra zona de protectorado en un inmenso y alegre taller….Para esa labor de colonización nada mejor que implantar en Marruecos una idea genuinamente española: la ciudad lineal”. (González, 1921: 744)

A partir del mapa del litoral entre Ceuta y Tetuán, idea una ciudad lineal que con inicio en Ceuta seguiría la línea de la costa mediante una gran avenida de 30 o 40 metros de anchura realizada junto al mar (fig. 34). En aquel momento una carretera construida por el Estado español y recorrida por una línea férrea de vapor (inaugurada el 17 de marzo de 1918) unía ambas ciudades.

Fig 34.
A la izquierda Mapa del litoral entre Ceuta y Tetuán que aparece en la Revista “La Ciudad Lineal” en 1922 junto con el texto de la propuesta de Hilaron González del Castillo, (abogado y cónsul en Nagasaki,Shanghai, Hong Kong…), pero sobre todo, máximo representante de la Compañía Madrileña de Urbanización.

En la figura 35 se recoge en un plano en planta, una representación de la ciudad que describe González del Castillo en las páginas de la revista. La gran avenida de 40m incorpora varias hileras de naranjos, macizos de flores, y una doble línea de tranvías eléctricos.

Para dejar libre la contemplación del mar, esa calle principal solo tendría edificación en la alineación oeste. La ciudad estaría constituida por varias zonas. Una primera sería la residencial o urbana formada por manzanas de 200 metros de fondo por 300 de longitud y destinada a casas independientes rodeadas de jardín para hoteles, chalets, oficinas, etc.

La segunda zona paralela al eje y separada por una calle de 20 metros de la residencial, albergaría la industria en manzanas de 300 metros de fondo por 620 de anchura, en las que se levantarían tanto fábricas y talleres—con casitas independientes para empleados y obreros—, como edificios públicos destinados a cuarteles, asilos, reclusorios, hospitales y escuelas.

Más allá de la zona industrial, y también separada de ella por otra calle de 20 metros, “…habría una extensa zona agrícola de forma irregular destinada a granjas agrícolas, a caseríos cotos, a praderas y dehesas para la cría de animales, a huertas y vergeles. En esta zona no se consentirían fábricas ni talleres, ni barriadas obreras, ni casas de lujo ni otras viviendas que las subordinadas al cultivo de los campos. Pero sí se consentirían algunos grandes establecimientos de interés público que en una ciudad modelo deben hallarse alejados de la zona residencial, tales como manicomios, granjas agrícolas, observatorios, colonias penitenciarias…”. (González, 1921: 745)

Hasta el límite de la ciudad, se proponía una amplia zona forestal o parque comunal para recreo de los habitantes, albergando a la vez una gran explotación industrial para la entidad fundadora de dicha ciudad.

Po último, y en la calle posterior que serviría de límite a la ciudad, proyectaba una “trocha militar” con fortalezas, trincheras y cuarteles.

Fig 35.

Fig 36.
Ciudad Lineal Ceuta-Tetuán. Propuesta de H.G. del Castillo en la
revista “La Ciudad Lineal” (10 dediciembre de 1921).

Cartoteca del Ministerio de Transporte. Depósito de la Guerra. España. Cuerpo de Estado Mayor del Ejército. 1927.
Mapa de Marruecos. Protectorado español. Escala 1:200.000
(consulta 26 de mayo 2020) Disponible en: http://www2.ign.es/MapasAbsysJPG/S1-148-L-30_01.jpg

González del Castillo señala que la anchura de la Ciudad lineal, debería alcanzar hacia el oeste el máximo posible dependiendo de la configuración del terreno, así en los valles se podría extender inicialmente más que en las regiones montañosas, y esto ocurre en los Castillejos, o en las llanuras entre el rio Negro y el Zenzem, o entre el rio Asmir y Cudia Zeguelel. De acuerdo con ello propone cuatro barrios distintos aprovechando la línea divisoria de los principales ríos. Así desde las puertas de Ceuta hasta río Negro, se construiría un primer barrio; desde río Negro a rio Asmir, vendría un segundo barrio; un tercero estaría comprendido entre río Asmir y rio el Lila;  y por último, otro barrio se extendería entre río el Lila y Tetuán. Y les asigna nombres «Los Castillejos », «Zenzem», «Zeguelel» y «El Lilá» (fig. 36).

Todos los barrios estarían sujetos a un plan general y a las normas edilicias previamente fijadas, y aunque no detalla el tamaño del lote, ni la máxima ocupación de la vivienda, o su altura, sí propone que en ellas al menos figure “…la anchura de las calles; el carácter de las distintas zonas; la superficie que en cada finca, podrá ser edificada y la que habrá de ser reservada, para huertas y jardines; la alineación y la altura de los edificios, según la zona o calle en que se encuentren…”. (González, 1921: 746)

La división en barrios, permitiría abrir un concurso para adjudicar a cuatro empresas diferentes la construcción y explotación. Pero además González del Castillo detalla el procedimiento administrativo: “Los planos irán acompañados de una extensa Memoria en que se explique detalladamente el carácter de la ciudad, el estatuto urbano o normas edilicias a que la misma habrá de someterse desde un principio y las concesiones y servicios públicos que habrán de constituir negocios sociales de las Compañías fundadoras de cada una de las cuatro barriadas…”. Por otra parte el Estado debía, entre otros requisitos, ceder la vía férrea existente (Inaugurada el 17 de marzo de 1918) para ser transformada en una doble línea de tranvías eléctricos. (González, 1922: 3-4)

Esta descripción de la ciudad colonizadora, avanza en la zonificación respecto de la que Arturo Soria propone en 1913, al separar en dos bandas paralelas la industria de la agricultura. La industria alternará su espacio con los edificios públicos y con las viviendas independientes para los obreros, pues aunque no parecía necesario incluir barriadas de obreros en la zona industrial dada la proximidad de la zona residencial, parece que González del Castillo, en un momento en el que las ideas sobre la ciudad son ya un cuerpo disciplinar, quiso estar cerca de los modelos que el zonning establecía en las ciudades europeas y norteamericanas, sin tener en cuenta la muy diferente morfología entre ellas.

En la ciudad Ceuta-Tetuán la división en sectores o zonas diferentes se realiza paralelamente a la dirección de las líneas férreas, permitiendo garantizar la proximidad entre los diferentes usos del suelo y por lo tanto el equilibrio en cualquier punto del trazado. Quizás con esta pretensión, González del Castillo prescinde también de plazas y centros o polos de atracción que hubieran podido recoger la vida comunitaria en las barriadas que propone.

LA 3ª CIUDAD LINEAL CEUTA-TETUÁN: HILARIÓN GONZÁLEZ DEL CASTILLO (1929-1931).

 La última propuesta —a tercera— la realizará también González del Castillo, en la revista mensual Hispano-Africana que hemos visto y en época de Primo de Rivera. Los artículos bajo el Títular “Colonización de Marruecos” se inician en diciembre de 1928 y terminan en noviembre de 1929. Otros dos artículos (El porvenir de la Ciudad Jardín en Marruecos, y Marruecos y el partido socialista) se añaden con propósitos similares, ya en 1931 con la República. Por lo tanto a través de 13 artículos González del Castillo da un paso más en el modelo colonizador de ciudad lineal Ceuta-Tetuán bajo la denominación de ciudad-jardín-lineal, incorporando novedades respecto a la propuesta anterior.

Conoce el préstamo que ha concertado el Gobierno de 82 millones de pesetas, a invertir en cinco años en obras, y comienza esta serie de artículos proponiendo la ciudad jardín-lineal como la más adecuada para llevar con ella la civilización a la zona del Protectorado, conquistando la tierra, liberándola de la miseria, la despoblación y el desamparo. La que uniera Ceuta con Tetuán podría ser la primera “a construir por la iniciativa particular en combinación con el plan general de obras públicas y como complemento de éste”. (González, 1928: 16)

Con este propósito, González del Castillo organiza la estructura territorial, la estrategia de las actuaciones para su realización, la regulación normativa, e incluso la captación del capital y de los colonos necesarios para su implantación. Propone dos concursos, uno para el proyecto y otro para la explotación. Los concursantes establecerían un plan financiero, para lo que se les facilitarían planos y todo lo necesario. Los proyectos presentados serian expuestos al público, un Jurado adjudicaría el concurso, y se convocaría otro nuevo para la explotación. La protección oficial se manifestaría en la declaración de utilidad pública de la ciudad y en diversas concesiones a favor de la entidad constructora.

En la figura 37 se recoge en un plano en planta, una interpretación de la ciudad que propone en las páginas de esta Revista Hispano Africana. Describe la Ciudad Lineal con una calle principal como una gran vía-parque de 40m, con varias hileras de árboles y recorrida por una doble línea de tranvías eléctricos para el transporte de personas y de mercancías, con el ancho de vías habitual en los ferrocarriles españoles. Hace mención de las calles paralelas longitudinales y de las transversales sin asignar dimensiones, supuestamente del mismo ancho que las de la propuesta anterior. Y cierra la ciudad en su perímetro occidental con la trocha militar.

Como se convocaría un concurso para el proyecto, exige que quienes presenten propuestas para la realización de la Ciudad Lineal deberían aplicar el comprehensive zoning que, según sus palabras “… copiándolo de Alemania, preconizan los norteamericanos para el trazado de toda ciudad nueva o reforma y ensanche de ciudades viejas, o sea la determinación a priori de las varias zonas o regiones que ha de tener la ciudad, a perpetuidad, en virtud de servidumbres y normas edilicias previamente fijadas, que limiten en interés público el derecho de propiedad territorial individual”. (González, 1929: 6)

La zonificación a la que hace referencia, y que aplicó como hemos visto en su propuesta de ciudad lineal Belga, y en la anterior ciudad lineal Ceuta-Tetuán, era una nueva adquisición de la ciencia urbana que desde la publicación en 1876 del libro titulado “Las ampliaciones urbanas en sus aspectos técnicos, normativos y económicos“ del alemán Reinhard Baumestier, no dejó de reorganizar la gran ciudad y su extensión.  Para Baumestier en la metrópolis del futuro hay tres subdivisiones zonales: La zona comercial, la zona industrial y la zona residencial. Según su criterio con la división del trabajo empieza la división de la sociedad, las viviendas van destinadas a distintas clases de habitantes en tanto que representan actividades también distintas. Por lo tanto la vivienda del obrero industrial debiera estar cercana a su actividad, a su trabajo.

Fig 37.

Joseph Stübben (1845-1936) en el Congreso de Gante de 1913, al que asiste González del Castillo en representación de la C.M.U. como hemos visto, presenta un informe sobre “la necesidad y el método de diferenciar el reglamento de las edificaciones” en el que se muestra partidario tanto de la subdivisión de la ciudad en las mismas zonas que señala Baumestier, como en establecer una clara diferencia entre las calles de alto tráfico y las que sirven solo a viviendas. Además, el texto se extiende sobre una propuesta aprobada por unanimidad en el citado Congreso, en la que se pide que “los Gobiernos y las Administraciones municipales tomen las medidas necesarias para establecer reglamentos diferenciados de edificación en el momento de la adopción de los planes de extensión urbana, según los diferentes barrios y calles a crear y según la naturaleza de los edificios a construir”. (Stübben, 1913: 104)

Del Castillo recoge estas ideas en su propuesta y plantea que la zona residencial deberá tener subzonas “según el carácter e importancia de los edificios en ella construidos”. Y aunque no desciende a la escala arquitectónica y no define las características de la vivienda, hay que suponer que también mantiene los criterios de la propuesta anterior.

 Da un paso más en la zonificación, al incluir dos nuevas zonas paralelas al eje situadas entre la industria y la vivienda, separadas por calles de 20m; la zona comercial o de negocios para tiendas, almacenes, cafés, hoteles, restaurantes, oficinas, bancos, etc.; y la zona dedicada a los edificios públicos. De esta manera la zona residencial queda definitivamente apartada de la industrial y de la contaminación ambiental que pudiera producir. Su visión respetuosa con el medio ambiente queda patente cuando afirma que “La Compañía constructora de la primera ciudad-jardín marroquí  debería establecer entre sus normas edilicias la prohibición  del uso de carbón de piedra en todas las casas, instalando  en ellas cocinas de gas, que no dan humo, o cocinas de  carbón de cock, que lo dan muy escaso. En cuanto a las fábricas, o habrán de ser movidas por la electricidad, o instalar aparatos fumívoros que supriman o reduzcan considerablemente el humo”(González, 1929b: 5)

La zonificación en bandas paralelas, era la lógica en una ciudad que crece de forma lineal y no de forma radioconcéntrica. De las zonas establecidas considera de máximo interés, tanto la zona agrícola—para la que reserva la mayor extensión—, como la zona industrial compuesta de fábricas, talleres y barriadas obreras. Del Castillo es consciente de que la industria es la auténtica protagonista en la transformación de la ciudad, y por ello aunque menciona la necesidad de establecer normativas en toda las zonas, es en la industrial donde las concreta: no se podrá construir en más de 1/3 de la superficie en planta de la parcela, ni superar con los edificios los veinte metros de altura o el equivalente a tres pisos.

Además prevé la posibilidad de ampliar el negocio ensanchando la fábrica, dejando “…siempre al lado de lotes vendidos o arrendados, lotes vacantes que puedan ser cedidos a los primitivos adquirentes cuando éstos necesiten ampliar sus fincas”. (González, 1929d: 4)

En la idea inicial de ciudad lineal, la pequeña industria podía ocupar los lotes necesarios de cualquiera de las manzanas del trazado a uno u otro lado de la calle principal La industrialización llega tarde a España, Madrid no era una ciudad industrial en 1889. Sin embargo desde 1911, como hemos visto, González del Castillo tiene muy en cuenta el progreso industrial y su papel preponderante, incorporando en sus propuestas de ciudad lineal colonizadora, los establecimientos industriales y las barriadas para obreros.

Es en la ciudad lineal Ceuta-Tetuán, donde establece que dichas viviendas mantendrían la tipología de vivienda unifamiliar de cuatro fachadas como en el resto del trazado. La zona industrial contaría con “grandes y pequeñas fábricas, talleres individuales y barriadas obreras, formadas, no por hileras monótonas de casas… sino por casitas unifamiliares, independientes—para cada familia una casa—, sanas, holgadas, alegres, en que empleados y obreros vivan junto a la fábrica en que trabajan, disponiendo de terreno que cultivar para hacerle producir flores, frutas, legumbres, aves—en cada casa una huerta y un jardín”. (González, 1929d: 3)

Hilarión González del Castillo (1869-1941) .

Fuente: Ministerio de Fomento

La zona agrícola y ganadera estaría ocupada por granjas, caseríos de familia y campos de cultivo. Debía ser la más extensa de toda la ciudad, y aunque fuera la que menos beneficios materiales proporcione a la Compañía constructora, porque los terrenos se venderán o arrendarán muy baratos para facilitar su pronta colonización, sería indudablemente, la que más favorecería el desenvolvimiento de las otras zonas—residencial, comercial e industrial—y la que más contribuiría a hacer la vida barata y agradable en la ciudad-lineal con la producción de alimentos.

Era esta además, la que mejor podría justificar la declaración de utilidad pública de la ciudad-lineal, porque contribuiría a difundir bienestar entre las clases modestas y a hacer obra de gran trascendencia política y social. En la zona agrícola González del Castillo pretende hacer un ensayo de colonización mediante familias españolas y de otras nacionalidades. La Compañía constructora “fundará y sostendrá a sus expensas una o varias granjas agrícolas y ganaderas con campos de experimentación y ensayos…Al frente de esa o esas Granjas habrá ingenieros agrónomos y veterinarios que suministren gratuitamente a todos los colonos de la ciudad-jardín informes, consejos, examen de tierras y de abonos, plantas, semillas seleccionadas, etc., y que den conferencias y visitas de divulgación, que orienten y guíen a los colonos todos para conseguir que se haga una agricultura científica progresiva y una ganadería grandemente productiva”. (González, 1929c: 5)

Y por último, una amplia zona forestal, alcanzaría el límite de la ciudad, formada por una ancha faja de montes, bosques y praderas de aprovechamiento comunal, en cuyo límite se hallaría la trocha militar de defensa en todo su recorrido. La trocha tendría vías públicas adecuadas, cuarteles, fortificaciones, campos de aviación, torres de señales y comunicación, etc. (González, 1928: 6).

Es interesante destacar como González del Castillo, aunque utiliza el término Ciudad Jardín al describir la ciudad, en ningún caso adopta en su propuesta las características de la ciudad jardín o del suburbio jardín, y cuando únicamente en este texto menciona el modelo de Howard, es en nota aparte, para señalar que “En su forma inglesa, la ciudad-jardín es perfectamente aplicable aun en terrenos montañosos. Pueden verse los números de Garden Cities and Town Planning de enero y marzo de 1913, con modelos y sugestiones muy interesantes de ciudades-jardines montañosas, y de «and example of hill side development», por un urbanista inglés de tanto renombre como Raymond Unwin”. (González, 1931: 7)

La descripción de esta Ciudad Lineal no acaba aquí porque González del Castillo expone también como atraer colonos para la agricultura y ganadería, cómo repoblar la zona industrial, la residencial urbana y la zona comercial o de negocios. Como atraer capital extranjero. Al construir por iniciativa particular, González del Castillo propone la previa adquisición de todas las tierras de la ciudad-lineal Ceuta-Tetuán, y añade que es absolutamente necesaria que “…esas tierras sean cedidas gratis por el Gobierno o vendidas a precio baratísimo para estimular la construcción, a cambio de algunos compromisos… en definitiva solicita la declaración de utilidad pública, expropiación forzosa de las tierras necesarias así como de las concesiones de servicios públicos municipales, aguas, electricidad, vías férreas, canteras, repoblación y explotación de montes, autovías, etc”. (González, 1929b: 3)

En noviembre de 1929 da un último paso —sin ninguna respuesta— dirigiendo una carta abierta al General Primo de Rivera en la que le aporta una razón poderosa para la implantación lo antes posible de una Ciudad Lineal en el Protectorado: el proyecto para la construcción de un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar. Una idea retomada en 1925 por el teniente coronel de Artillería español D. Pedro Jevenois Labernade que publica dos años después un libro de su proyecto. Cuando se propone la ciudad lineal Ceuta-Tetuán, el túnel proyectado estaba en manos de una Comisión de estudios (CETSEG), y se habían realizado estudios geológicos en ambos lados del estrecho. Hecho el túnel, decía González del Castillo, España pasaría de “nación-términus a nación de tránsito”. (González, 1929e: 4)

Con esta Carta abierta finaliza el intento de promover una ciudad entre Ceuta y Tetuán. Hemos visto cómo la ciudad lineal colonizadora, agricola y minera de Arturo Soria, en la primera propuesta al Conde de Romanones, pasa a ser la ciudad colonizadora agrícola, minera e industrial en la segunda propuesta, ya en manos de Hilarión Gonzalez del Castillo. Con esta tercera y última, se amplían las zonas en las que se divide linealmente la ciudad, al añadir un territorio propio para el comercio y los edificios publicos. La proximidad entre las diferentes áreas, en un crecimieto lineal, redistribuye el valor del suelo a lo largo del trazado, mientras que quedan contempladas todas las funciones que requiere la evolución urbana, ofreciendo una solución alternativa al crecimiento de la ciudad tradicional.

La Expropiación Forzosa, un obstáculo insalvable.

En la década de 1880, Arturo Soria estudiaba donde emplazar su proyecto de ciudad lineal, y comentaba con un futuro accionista de la C.M.U.: “No se puede edificar donde la ciudad termina, como V. quiere por la ambición desenfrenada de los dueños de solares…Todos los solares de los alrededores de Madrid, están comprados con una finalidad agiotista. Nadie piensa construir, sino en que suban de precio para revender, en anticiparse a las necesidades de la población para explotarla cuando carezca de viviendas. Ahora bien, lo que se necesita y se necesitará siempre, son casas baratas y no caras… ¿No le parece a V. que la solución está en saltar por encima de toda esa charca de codicias sin causa y edificar más allá? Toda la cuestión se reduce a dotar a los núcleos lejanos de población, de un medio de transporte rápido y barato.» (Comenge, 1931: 31)

La propuesta de  ciudad lineal entre Ceuta y Tetuán de 28 de febrero de 1913 que hace Arturo Soria al presidente del Gobierno (el conde de Romanones ) se inicia con estas palabras:  “Si usted como Presidente del Consejo de Ministros se dignase otorgar a la Compañía que represento la concesión de una ciudad lineal de Ceuta á Tetuán favoreciendo, este propósito de muchos modos entre ellos el de facilitar la adquisición de terrenos con medidas equivalentes a la expropiación forzosa de los terrenos, creo yo que haría usted una obra bella, patriótica y útil al Ejército, a la Nación en general y a los propósitos que persigue el Gobierno”.

La insistencia en la necesidad de establecer la expropiación forzosa de los terrenos que formarían parte de la Ciudad Lineal a ambos lados del eje del ferrocarril, era el resultado de la experiencia que tuvieron en la adquisición de las tierras del trazado madrileño; a medida que los propietarios de los terrenos situados en el previsible trazado de la ciudad, fueron viendo que el proyecto era una realidad, el precio del suelo fue creciendo hasta convertirse en un obstáculo insalvable.

La compañía solo pudo adquirir una pequeña parte de las tierras de la segunda barriada, y la ciudad lineal, a la frontera establecida por el norte, añadió otra por el sur, quedando atrapada entre sus dos extremos.  Por eso se insiste en la expropiación forzosa de los terrenos que ocuparía la ciudad, se trataba de poderlos adquirir a un precio razonable. El modelo lineal de Soria, si quería existir, tendría que estar vinculado a ese procedimiento administrativo, puesto que el precio del suelo se elevaba en la dirección que podía crecer el trazado urbano (fig. 38).

​Por ello, y como hemos visto en la propuesta de ciudad lineal colonizadora de Arturo Soria de 1903, al amparo de la Real Orden de Gasset, y en la de González del Castillo de 1911, tras el proyecto no aprobado de Canalejas de 1911, se recurre a la expropiación forzosa. La ciudad lineal colonizadora, decía González del Castillo en 1911, debería extenderse por todas las regiones españolas “al amparo de una ley especial de expropiación forzosa por causas de utilidad pública para la adquisición de los terrenos necesarios para calles y manzanas”, matizando en nota aparte que la expropiación forzosa “debe referirse no solo a las vías públicas sino a las manzanas y solares de la Ciudad Lineal proyectada.… la construcción de estas calles hará aumentar extraordinariamente el valor de los terrenos inmediatos a las mismas.»

Ese plus-valor se deberá exclusivamente al Estado, protector de la idea ciudad lineal, y a la Compañía constructora de la empresa ciudad lineal. No se deberá en lo más mínimo a los propietarios particulares. De esa plus-valía de las tierras, deben pues beneficiarse únicamente el Estado y la Compañía constructora de la ciudad lineal. El Estado (o los organismos políticos protectores, la Provincia o los Municipios) se beneficiará con la reversión de esas tierras convertidas en vías de público aprovechamiento y con la reversión de los servicios públicos en las mismas instalados (concesiones de tranvías, aguas, teléfonos, luz, etc.). La Compañía se beneficiará, indemnizándose además de los grandes gastos que haya hecho para aumentar el valor de esas tierras y para convertir una parte de ellas en vías de interés público, con la adquisición de tierras vecinas, que dividirá en lotes y que revenderá a los particulares”.

Por otra parte: “A las Compañías o Empresas constructoras de “ciudades lineales” deberá hacérseles por el Estado, la Provincia o los Municipios, concesiones de tranvías y ferrocarriles, de luz eléctrica, de teléfonos, de canalización y traída de aguas…”; y en la ciudad lineal colonizadora puesto que se incorporan las tierras en mayor o menor extensión a ambos lados del trazado urbano, era también necesaria su expropiación, para dedicarlas a la agricultura, ganadería e industria. Se pedían también concesiones “de aprovechamiento y repoblación de montes, de aprovechamiento   de canteras, etc., para que con la debida explotación de todos estos negocios—que en su día reverterán al Estado, la Provincia o los Municipios—se obtengan los ingresos necesarios para el desarrollo de sus importantísimos fines sociales”. (González, 1912: 75)

Fig 38.
Plano de las dos barriadas proyectadas y conexiones con la Villa mediante el tranvía. Solo la 1ª realizada.

Revista «La Ciudad Lineal», 1904.

El procedimiento y su justificación quedaban suficientemente planteados, y serán una y otra vez repetidos, con modificaciones adaptadas a cada propuesta de ciudad lineal en función de la situación del trazado.

La aplicación de la expropiación forzosa a la ciudad lineal, era imprescindible para la C.M.U. La compañía trataba de hacer llegar sus argumentos a los órganos de la administración por todos los medios, y por ello es posible, que de la misma forma que la ciudad lineal se vincula a la ciudad jardín buscando una mayor difusión, como hemos visto, sin dejar nunca de contemplar las diferencias; se pretenda con la misma intención, dar a conocer el sistema de expropiación y distribución de la tierra propuesto para la ciudad lineal, comparándolo con las teorías acerca del impuesto único—que daban la vuelta al mundo— expuestas por Henry George (1839-1897) en su libro «Progreso y Miseria» (1879).

Es el 10 de enero de 1913 cuando en la Revista “La Ciudad Lineal” se hace por primera vez referencia a la obra “Progreso y Miseria” de Henry George en un artículo sin firma, escrito con toda probabilidad por Arturo Soria bajo el título: “Año nuevo… y nada más” con el siguiente texo: “Nuestro sistema de expropiación y distribución de la tierra es práctico, es viable, muy superior a las teorías más avanzadas y revolucionarias de Henry George, puesto que el impuesto único sobre la tierra no resolvería en todo caso más que la parte superficial del problema, no su entraña, que consiste en que no haya nadie que carezca de una parcela de tierra y que el plus valor que ésta adquiera sea para quien la fecunda con su trabajo y la embellece. En nuestra ímproba labor luchamos con los egoísmos y las injusticias y la avaricia de los terratenientes que quieren cobrar el plus valor que da a sus tierras nuestro trabajo”.

En el mismo número de la Revista y a continuación, Hilarión González del Castillo escribe otro artículo sobre la figura de Baldomero Argente del Castillo (1877-1965) y su publicación: “Henry George. Su vida y su obra” (1912). El texto de Argente supuso dar a conocer en España las doctrinas de George “…entresacadas de sus obras principales”. (González, 1913: 2)

Y desde entonces entre los diez principios fundamentales de la “Ciudad Lineal” como Arquitectura racional de las ciudades, traducidos al francés e inglés, figuraba como décimo “La justicia en la repartición de la tierra”, en el que con pequeñas modificaciones a lo largo de los años se afirmaba: “La Ciudad Lineal es el complemento de la doctrina del americano Henry George, el modo más práctico, sencillo y conciliador de expropiar a los actuales terratenientes en beneficio de ellos mismos y de todos. La Ciudad Lineal es la realización con sentido conservador y con procedimientos conservadores de la idea de apariencias revolucionarias de la justa repartición de la tierra”. (C.M.U., 1926: 37).

Las referencias a Henry George en la Revista de la Compañía alcanzarán sus últimos números; la influencia en España hasta la guerra civil, de su filosofía e ideología económica —de base liberal—, estuvo muy presente entre partidarios y detractores, cosechando éxitos y fracasos y marcando diferencias entre el catolicismo social, el socialismo y el anarquismo. (Martín, 2014)

La Ciudad Jardín Madrid-Guadarrama ante el Plan general de extensión de Madrid de 1926

En el Plan General de extensión de Madrid de 1926,  elaborado por P. Núñez Granés y J Casuso como ingenieros y P. Aranda y J.Garcia Cascales como arquitectos, se mencionaba la carencia de las salidas radiales de Madrid y se echaba en falta un ferrocarril en la dirección Madrid Guadarrama. Era la ocasión para demostrar cómo la Ciudad Lineal podría ser el complemento ideal para la extensión de Madrid  sin perder su cualidad colonizadora, en lugar de recurrir a la Ciudad Jardín satélite inglesa de población y extensión limitada.

Hilarión González del Castillo en las páginas de la revista “La Construcción Moderna”, propondrá la Ciudad Lineal Madrid Guadarrama, bajo el paraguas de “Ciudad Jardín” como alternativa a la “…instalación de industrias en ciudades satélites…”, con las que según la Memoria del Plan se conseguíría detener “… el crecimiento de las ciudades por agregaciones contiguas de su periferia”. (Aranda, 1926: 13-14)

La ciudad jardín Madrid-Guadarrama, sería una ciudad lineal concebida como “un plan de colonización integral” con explotaciones agrícolas, ganaderas, industriales y forestales. Era la ciudad lineal de Soria “rectificada, completada y perfeccionada …que pasaría de ser … una barriada colonizadora de campos desiertos…a ser una ciudad…eminentemente industrial, agrícola, urbana y comercial limitada en dos de sus lados por amplia faja de bosques y praderas de uso público, sirviendo así, con el transcurso de los años…de ensanche razonable a nuestra capital…” (González, 1929f: 34)

Una ciudad que fuera capaz de dar respuesta a la extensión de Madrid, mejor que cualquier otra, y que al enlazar con la Villa actuara también como ensanche de esta, pues inicialmente dependería en gran parte de ella. (González, 1929h: 135)

No se pretendía realizar un suburbio-jardín, sino una ciudad que avanzara hacia la sierra de Guadarrama progresivamente. Es una propuesta en la que ya se contempla la separación del tráfico rodado; el eje de la ciudad no incorporará a los automóviles que pretenden ir a la sierra, se realizaría una autovía destinada únicamente para automóviles en las fajas laterales de la zona forestal. Como en la propuesta Ceuta-Tetuán, se aplicaría el “comprehensive zoning” señalando que toda la ciudad “se hallaría dividida en zonas y subzonas, cada una con sus normas edilicias propias y permanentes”. (González, 1929g: 67)

González del Castillo pretende potenciar el desarrollo del tejido industrial en la comarca, asignando para ello una zona específica de crecimiento lineal con su  normativa y disposición. Así la zona Industrial podrá correr todo a lo largo de la ciudad por dos de sus lados entre las zonas comercial y residencial por una parte y la zona agrícola por otra. En la industria se deberá “impedir el uso del carbón imponiendo el uso del gas, la electricidad o el petróleo  se exigirá chimeneas fumívoras o aparatos especiales” (González, 1929j: 277)

El tranvía ferrocarril se ramificaría hasta alcanzar el interior de la industria. Como en la ciudad lineal Ceuta-Tetuán para fomentar el desarrollo de la zona industrial se dividirían los terrenos en lotes de dos clases,  unos con disposición inmediata, y otros reservados para posibles ampliaciones, haciendo un llamamiento a fabricantes españoles y extranjeros.

Considerando la proximidad del trazado a la gran urbe y su capacidad para actuar como ensanche de esta, González del Castillo pretende establecer diferentes centros cívicos y zonas comerciales para concentrar en un determinado espacio la vida social y la vida de negocios; para ello incorpora la plaza en la red viaria y en ella el parque o los jardines alrededor de los cuales  se situarían los edificios públicos de toda ciudad o de toda la barriada correspondiente: la Iglesia, el Ayuntamiento…, con jardines de libre acceso para la población, describiendo un centro cívico  con trazado viario similar al propuesto en 1919. Desde el Centro Cívico situado entre la zona urbana y la industrial, “deberan arrancar varias vias diagonales, que unidas por transversales circulares formen la zona comercial propiamente dicha”. (González, 1929k: 291)

Cita tanto su publicación de referencia para el trazado viario: City Planning. G.P. Putnam’s Sons, New York, de 1916, como para el diseño de la zona comercial y de oficinas: el tratado  de Modern Civic Art or the City Made Beautiful. de 1903, ambos de Charles Mulford Robinson (1869-1917), profesor de Civic Design y landscape architecture en la universidad de Illinois.

Con la implantación del centro cívico se rompía el criterio del equilibrio en el precio del suelo inevitablemente. El Civic Center no formaba parte de la descripción de la ciudad lineal colonizadora y militar entre Ceuta y Tetuán, que ocho meses antes redacta en la Revista Hispano Africana. En ella, la zona de edificios públicos se extiende paralelamente a la zona comercial y de negocios, sin establecer centro de relaciones sociales, Civic Centers.

La gran novedad que incluye González del Castillo en esta propuesta es la diferente tipología de vivienda: “tratandose, como se trata de hacer, no una barriada, sino una ciudad extensa, variada, para todas las clases sociales, ciudad que con el tiempo habrá de tener una población de varios centenares de miles de habitantes, debe admitirse toda clase de construcciones”, con unas normas edilicias que varien según las zonas y subzonas de la ciudad y determinen el carácter y estilo arquitectónico de las construcciones. (González, 1929i: 146).

Por lo tanto la vivienda de lujo o la obrera, podía ser unifamiliar e independiente —ahora ocupando ¼ parte de la superficie del suelo—, pareada, o en hilera, pero con huerta y jardín. También deberían tener esta tipología en las barriadas para obreros de la zona industrial, e independientes, unifamiliares, y en grupos de cuatro, para los colonos de la zona agrícola.

Con la pretensión de resolver el problema de la congestión de Madrid, y dar una respuesta acertada a la extensión de la ciudad, se alejará de las ideas iniciales de Arturo Soria cuando  propone casas de alquiler en edificios sin sótanos ni buhardillas, “… hasta de diez pisos, siempre que se hallen sometidos a normas edilicias especiales…haciéndose edificios aislados y rodeados de vegetación, con sus cuatro fachadas dando a espacios libres tan anchos por lo menos como la altura total del edificio…”, añadiendo que estos edificios en altura podrían formar parte también de la zona comercial y de negocios. Toma esta iniciativa basándose en la obra de 1921 « La crise du logement et l’intervention publique en matière d’habitation populaire dans l’agglomération parisienne» de Henri Sellier (1883-1943) alcalde de Suresnes y director de la Oficina pública de la vivienda de bajo alquiler (HBM), estudioso de la obra de Raymond Unwin “Town planning in practice” y su aplicación al ensanche de Paris. (González, 1929i: 148)

En la ciudad jardín Madrid-Guadarrama vemos como González del Castillo sigue pendiente de la evolución de la ciencia urbana, y de las nuevas tendencias de la arquitectura. Con la disposición de sus edificios para viviendas de alquiler se aproxima a la edificación en altura propuesta a otra escala en la Ville contemporaine de Le Corbusier (1922) que cuando plantea una ciudad «para tres millones de habitantes», sitúa edificios altos y aislados en un espacio abierto, y estricta zonificación funcional: el germen de la Carta de Atenas.

EL CONGRESO DE BERLÍN DE 1931 Y LA EXPANSIÓN INTERNACIONAL DE LA CIUDAD LINEAL DE ARTURO SORIA.

En el número 11 de la Revista Arquitectura de noviembre de 1959 se recoge la participación en un coloquio, de conocidos arquitectos, en lo que entonces se llamó “Sesión sobre la ciudad lineal”. El debate se abrió recordando que en un reciente viaje de estudios a Estados Unidos tuvieron la ocasión, en Chicago, de visitar la célebre Escuela de arquitectura, que dirigía Mies van der Rohe (1886-1969) y de la que era profesor de Urbanismo el alemán Ludwig Hilberseimer (1885-1967). “Al sernos presentado este profesor, lo primero que nos preguntó, dada nuestra condición de españoles, fue por las urbanizaciones de Soria. La pregunta nos dejó de una pieza, porque la verdad, nos chocaba que la ciudad de Soria fuera tan conocida de este urbanista; al concretarnos detalles caímos en la cuenta de que se refería a nuestra Ciudad Lineal madrileña, obra de Arturo Soria. Los españoles no damos excesiva importancia a un compatriota que tanto ha destacado en el urbanismo internacional”.

En el mismo artículo, Luis Pérez Mínguez Villota (1905-2007), uno de los primeros urbanistas españoles que en Alemania trabajó en el estudio de Hermann Jansen (1869-1945) —ganador en 1910 del concurso para el desarrollo urbano del Gran Berlín—, interviene en el debate con el siguiente comentario: “Yo recuerdo que en Berlín en el año 30, se celebró un Congreso de Urbanismo en el que España dio a conocer el proyecto de urbanización de Madrid, obra de Jansen y Zuazo. Y allí también se presentó el librito de Arturo Soria sobre la Ciudad Lineal. Aunque el proyecto de Madrid era realmente muy importante, fue este librito el que tuvo un éxito colosal, que sigue estando en el recuerdo de todos los mejores urbanistas”. (Pérez Minguez et al. 1959: 3-5).

La revista La ciudad Lineal en su publicación de 10 de diciembre de 1931 comunicaba que en el XIII Congreso Internacional de la Habitación y de Urbanismo celebrado en Berlín del 1 al 5 de junio, concurrió España distribuyendo entre los congresistas “…una Memoria detallada de lo que es la nueva  arquitectura racional de Ciudades, el ensayo hecho en  los alrededores de Madrid y las posibilidades de acometer  en gran extensión esta forma de urbanización, no  sólo en España, sino en los demás países, por contener  las más preciadas ventajas para la comodidad de la  vida, facilidades del tráfico, usufructo de los servicios  que la ciencia ofrece, y por último, la posibilidad de  urbanizar el campo descongestionando los grandes núcleos  y explotando más superficie de tierra por su más  íntimo contacto con los pobladores“.  Añadiendo que “…ha obtenido un completo éxito más de estimar sin duda porque en la misma se examinan todas las fórmulas más modernas de urbanización, incluso la denominada de Ciudades-Jardines, excediendo a todas en plan de conjunto, detalle y beneficios definitivos”. (Noticias. 1931: 62-63).

Por fin la teoría de la Ciudad Lineal llegaba a los directamente implicados en la investigación de la nueva ciencia urbana. El arquitecto y urbanista de la escuela de la Bauhaus, Ludwig Hilberseimer, citado por los arquitectos españoles en su viaje a Chicago, asistió a este Congreso, y desde entonces entre sus numerosos estudios y publicaciones figura como referencia la Memoria distribuida entre los congresistas: La Ciudad lineal. Soria y Mata de 1931.

Fig 39.

La ciudad lineal estaría, en adelante, en la base de su investigaciones. Hilberseimer en su libro The New City. Principles of planning de 1944, analiza los elementos de la nueva ciudad, y los principios que rigen la relación de estos elementos. (fig. 39).

Para ello recoge las ideas sobre la planificación urbana de diferentes actores entre quienes figura Arturo Soria. Expone las ideas que dieron origen a la ciudad lineal en el año 1882, e incluye en su publicación el esquema de la ciudad lineal entre dos ciudades punto con bosques aisladores y campos de cultivo:” El esquema de Soria y Mata estaba originalmente destinado a conectar dos ciudades densamente pobladas”. (Hilberseimer, 1944: 68).

Investigador de las formas de desarrollo urbano, se ocupó desde 1944 del desarrollo de una propuesta alternativa de ciudad basada en su descentralización. La ciudad descentralizada podía dar solución a la insalubridad, al tráfico, establecer una relación más estrecha entre campo y ciudad, y encontrar una alternativa a la ciudad jardín. Al hacer referencia a la ciudad lineal puntualizaba que con ella “La expansión de una ciudad así sería simple: en cualquier punto de la línea donde sea necesario o topográficamente posible, una nueva ciudad podría comenzar en ángulo con la línea principal, como la rama de un árbol». (Hilberseimer, 1944: 68).

Y concluía en esta publicación señalando que el sistema lineal (o de cinta), especialmente cuando se combina con asentamientos puntuales que aumentan su utilidad y flexibilidad, es muy superior al sistema céntrico para las necesidades de nuestros días. La descentralización es una de las tendencias del presente. (Hilberseimer, 1944: 74).

En nota aparte criticaba que Le Corbusier en Ville Radieuse presentara un diagrama de ciudad basado en el sistema lineal, sin aprovechar las ventajas que ofrecía este sistema de planificación, al no establecer una relación racional entre las distintas partes de la ciudad, pues conectándolas a escasa distancia podría haber eliminado por completo los medios de transporte locales. (Hilberseimer, 1944: 66).

SOTSGOROD:
NICOLÁI MILIUTIN, Y LE CORBUSIER.

Con anterioridad al Congreso de Berlín, y en la Unión Soviética, Nicolái Miliutin (1889-1942) publica Sotsgorod (La Ciudad Socialista) (fig. 40) en 1930, recogiendo sus ideas y reflexiones sobre la ciudad industrial del futuro y aportando los esquemas de las ciudades Nijni – Novgorod, Magnitogorsk o Stalingrado (fig. 41)

Nicolái Miliutin, uno de los mas influyentes teóricos de la arquitectura soviética, era en aquellos momentos el presidente de la comisión para la construcción de ciudades de la Academia comunista, estando al frente de la nueva ciudad socialista.

Como se deduce del prólogo de la traducción francesa de Sotsgorod escrito por Jean Louis Cohen en 2002, todo apunta a que Miliutin pudo conocer las teorias de Arturo Soria antes de la publicación de su libro.

El esquema de Soria poniendo en relación dos ciudades a través de una ciudad lineal, fue publicado en Viena (1930)  por Lázar Márkovich Lissitzky (1890-1941) sin nombrar su autoría. Esta ilustración, y la teoría de la ciudad lineal  la recoge el Lissitzky de un artículo  publicado en 1928 por Vitali Lavrov que a su vez parafrasea un texto de Charles Gide.

Por otra parte Benoit Levy ya divulgaba las ideas de la ciudad lineal de Madrid en sus artículos sobre la ciudad jardin como hemos visto. Por lo tanto el trazado de Arturo Soria no podía ser desconocido en la Unión Soviética antes de los proyectos de las grandes ciudades socialistas de industria pesada. (Cohen, 2002 :17-18)

Fig 40.

Fig 41.
Stalingrado.
Nicolai Miloutine, 1930.

Fig 42.
Ciudad lineal industrial. Le Corbusier.
Les trois Établissements humains. 1944.
Urbanisme des CIAM. Denoel. Paris.

Miliutin envió Sotsgorod a Le Corbusier y este, en su libro de 1942 “Los tres asentamientos humanos”, dibujará un boceto que representa la ciudad lineal industrial uniendo dos y tres ciudades tradicionales (fig. 42 y 43), tal y como propuso Arturo Soria en 1882 cuando señalaba que la ciudad lineal atravesaría los campos uniendo ciudades “punto” y triangulando el territorio (fig 11). Un esquema que con la necesaria actualización e interpretación, y sin olvidar su contenido social, podría ser la alternativa al crecimiento imparable de la gran urbe actual. (Maure, 2017)

Fig 43.
Ciudad lineal industrial triangulando el territorio. Le Corbusier.
Les trois Établissements humains.
Les editions de minuit 1959.

Si analizamos las dos últimas propuestas de Hilarión González del Castillo para Ceuta y Tetuán de 1921 y 1928, vemos que existe una gran sintonía con las ideas que Hilberseimer desarrollaba; porque independientemente de que ambas descripciones fueran para una ciudad eminentemente militar y colonizadora, eran también una solución para la expansión de la gran urbe, para su descentralización. Las propuestas de González del Castillo abordan el trazado a escala regional, incorporando la zonificación deseable en un orden lógico: la ciudad se extiende linealmente manteniendo un paralelismo entre las distintas zonas; ello permite su proximidad y la previsible ausencia de un transporte transversal.

La ciudad Ceuta-Tetuán, sin olvidar el componente social, se presentaba actualizada al rápido desarrollo de la gran industria, con un trazado que por su disposición, recorrería las tierras dedicadas a la agricultura, ganadería y minería. Sin embargo, las dos propuestas descritas por González del Castillo no fueron citadas por los estudiosos de la ciencia urbana, pese a su indudable aportación y similitud con los esquemas desarrollados por Le Corbusier y los urbanistas que actuaron en la Unión Soviética.

LA AUSENCIA DE ESQUEMAS Y DIBUJOS EN LAS PROPUESTAS CEUTA-TETUÁN.

Era previsible que ninguna de las propuestas de ciudad enlazando Ceuta y Tetuán se difundiera más allá de nuestras fronteras. La mera descripción de estas, en las revistas citadas, sin la compañía de las ilustraciones pertinentes, dificultaba su divulgación.

Los esquemas y dibujos—independientemente del idioma en el que estuvieran formulados— reflejaban las ideas y resultaban imprescindibles en los proyectos para su rápida captación y difusión. De ahí que encontremos en ocasiones referencias a  la Ciudad Belga de González del Castillo a partir de los trazados publicados en la revista norteamericana, y muy pocas a los proyectos que no pasaron de su descripción por escrito.

No fue así en la Ciudad Lineal de Madrid, pues su materialización obligó a realizar dibujos a escala: comprar, vender y edificar lo hicieron necesario. A ello se añade que Arturo Soria no quería solamente realizar esta primera barriada, quería difundir sus ideas, y  acertó cuando para ello  se ayudó de dibujos y esquemas que han dado la vuelta al mundo. Son ellos, y no la evolución de la ciudad lineal recogida por González del Castillo en las propuestas de Ceuta-Tetuán, los generadores de otros planteamientos como hemos visto, y son también los que han servido y sirven de referencia en la planificación urbana.

AGRADECIMIENTO

Este artículo es esencial para comprender el aspecto filosófico, su influencia y la vigencia de muchos de los planteamientos de la Ciudad Lineal de Arturo Soria.

En pleno debate por las ciudades del futuro, muchos seguimos pensando que es la ciudad del porvenir.

Miguel Ángel Maure Rubio, Muchísimas gracias por todo el tiempo dedicado al estudio y por tu generosidad al compartir con nosotros esta muestra de profundo conocimiento.

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